19 junio 2026 / 22:39

La Casa del Periodismo

Ammadi, académico y escritor, a Mares30: Soy profundamente optimista sobre la proyección de la lengua española en Marruecos

mares30 - febrero 19, 2026

Entrevistado por Toufiq Slimani

En el marco del nuevo proyecto editorial de Mares30 dedicado a las entrevistas a hispanistas marroquíes durante el mes de Ramadán («Entrevistas ramadanescas con hispanistas marroquíes»), el académico y escritor marroquí Mostafa Ammadi ofrece una reflexión serena y profundamente argumentada sobre su itinerario intelectual ligado a la lengua española. Desde su primer contacto casi azaroso con el español en Mequínez hasta su consolidación como académico, investigador y traductor, Ammadi traza un recorrido personal que se entrelaza con la evolución del hispanismo marroquí, analiza sus fortalezas y límites actuales y aporta una mirada crítica y optimista sobre el futuro del español en Marruecos y sobre las relaciones culturales y académicas entre Marruecos y España.

 

  1. Primer contacto con la lengua española:
    ¿Podría describir su primer contacto con la lengua española y los factores personales, familiares o contextuales que influyeron en su decisión de estudiarla y dedicar posteriormente su trayectoria intelectual y profesional a esta lengua?

 

En primer lugar, gracias por este interesante debate sobre el español que inaugura en Ramadán Mares30. Para responder a su amable pregunta, diría que mi primer contacto con la lengua española tuvo lugar en mi ciudad, Mequínez, concretamente en el colegio. Recuerdo aquel día en que el director del Colegio, Omar Ibn El Jattāb, entró en nuestra clase de lengua inglesa para indicar al profesor que la mitad del alumnado debía comenzar a estudiar español, apenas dos meses después de haber iniciado el aprendizaje del inglés.

Como mi apellido, Ammadi, se abre con la primera letra del alfabeto, fue el propio orden alfabético, esa arquitectura invisible que organiza el mundo, el que decidió que junto con otros compañeros, actualmente profesores en los Departamentos de español en la universidad marroquí, cruzara el umbral del afortunado grupo destinado al estudio del español. Así, una simple secuencia alfabética, aparentemente neutra, se convirtió en brújula silenciosa de mi itinerario académico.

Si aquella decisión administrativa marcó, sin saberlo, el nacimiento de un vínculo duradero con una lengua que pronto me sedujo y me habitó, cabe señalar que, desde las primeras clases, la musicalidad del idioma, la riqueza de su léxico, en el que descubríamos numerosos topónimos y arabismos, y su amplia proyección cultural despertaron en mí un interés que trascendió el mero cumplimiento académico. La inclinación temprana hacia las humanidades, y de manera particular hacia la traducción y la literatura en general, fue otro factor contextual que llevó esta vocación a buen puerto.

Fue en esa bonita etapa inicial cuando el semanario L’Opinion publicaba dos páginas en español, en las que gracias al periodista Said Jedidi comencé a escribir columnas que posteriormente continué en otros medios de comunicación, como La Mañana y Atalayar, entre otros. En mi época universitaria en Madrid recuerdo con agradecimiento los libros en español que me regaló Mohamed Chakour, nos vimos muchas veces en el Café Gijón donde me presentó a grandes intelectuales como Rodolfo Gil Grimau. En Madrid tuve también la suerte de preparar mi tesis Doctoral en la Real Academia Española de la Lengua en un proyecto sobre los arabismos en los diccionarios de la RAE, en esos años conocí a grandes filólogos y arabistas españoles como Francisco Marcos Marín, María Jesús Viguera Molins y Pedro Álvarez de Miranda, entre otros.  

En cierta medida, el azar, palabra que constituye un arabismo plenamente integrado en el español, terminó por orientar este proceso gradual de afinidad, reflexión y compromiso con la lengua de Cervantes.

 

  1. Estado actual del hispanismo marroquí:

Desde su experiencia acumulada en el estudio, la investigación y la docencia, ¿cómo evalúa el estado actual del hispanismo marroquí en términos académicos, institucionales y de producción intelectual?

 

El hispanismo marroquí ha crecido de manera notable en las últimas décadas, consolidando programas académicos y formando especialistas en lengua y cultura hispánicas. A nivel institucional, existen cátedras, laboratorios de investigación, apoyos a la traducción gracias a los programas de la AECID, consejerías culturales y de educación de la Embajada de España, además de los diferentes Institutos Cervantes con programas culturales importantes, aunque persisten ciertas limitaciones en recursos y estrategias de promoción. Los hispanistas somos muy conscientes de que quien siembra palabras en otra lengua, cosecha puentes entre almas. Bajo mi punto de vista, la producción intelectual ha aumentado, reflejando la presencia viva del español en Marruecos. En ciudades como Tetuán, donde llevo viviendo muchos años, el español se percibe en las calles, se escucha, se come y se respira una riqueza cultural con proyección internacional.

 

  1. Percepción actual de España:
    ¿Cómo percibe hoy a España, tanto desde una perspectiva cultural e intelectual como desde su posición de hispanista marroquí, en un contexto marcado por transformaciones políticas, sociales y geoestratégicas?

Como hispanista marroquí, la percepción de España hoy se sitúa en un equilibrio entre la admiración cultural, el interés intelectual y un análisis histórico marcado por la huella del legado andalusí. Culturalmente, España sigue siendo un referente por su riqueza literaria, artística y musical. En Marruecos tiene la imagen de un país en constante transformación, con avances en modernización y políticas inclusivas, pero también con grandes desafíos que se deben alcanzar mediante soluciones conjuntas. Las embajadas de los dos países acreditadas en Rabat y Madrid trabajan continuamente para superar divergencias políticas y ciertas percepciones históricas, así como algunos clichés y estereotipos presentes en ambos lados.

En líneas generales, para muchos marroquíes e hispanistas como yo, España es vista como un socio estratégico cuya influencia intelectual y cultural enriquece la labor del hispanismo marroquí; aunque, eso sí, deseo que haya más dedicación al análisis reflexivo sobre los retos y las oportunidades que ofrece esta relación bilateral excepcional.

 

  1. Frustración y realidad institucional:

¿Existe, a su juicio, un sentimiento de frustración entre los especialistas en lengua y cultura españolas en Marruecos ante el nivel de apoyo, visibilidad y dedicación que recibe el español actualmente en las universidades y en los institutos públicos?

A mi juicio, no existe ningún sentimiento de frustración entre los eminentes hispanistas y arabistas actuales. En todo caso, puede manifestarse de vez en cuando cierta percepción de que el español en Marruecos no recibe el apoyo ni la visibilidad que merece dentro del sistema educativo y cultural. Los factores que alimentan esta sensación son múltiples y, a la vez, fluctuantes y temporales. A diferencia del francés o del inglés, tanto el español en Marruecos como la huella andalusí en general deberían hacer brillar aún más su atractivo, especialmente en proyectos institucionales conjuntos que involucren a auténticos investigadores, intelectuales y analistas, y no meros comentaristas y tertulianos de los espacios públicos que, desgraciadamente, confunden a la opinión pública con terminología de signo negativo y con sentimientos de insatisfacción o fracaso.

 

  1. Causas del retroceso o estancamiento del español: ¿Cuáles considera que son las principales razones históricas, políticas, educativas y culturales que explican la situación actual de la lengua española en Marruecos y su pérdida —o estancamiento— de peso relativo frente a otras lenguas extranjeras?

 

Como continuación a la pregunta anterior, es una realidad que las recientes estadísticas sobre aprendices de español han mostrado algún retroceso en los colegios y universidades del país. Sin embargo, he de decir que los factores que alimentan esta situación son múltiples; entre ellos, las escasas salidas profesionales, la falta de puestos y ciertos problemas políticos que, de vez en cuando, conducen a decisiones erróneas y poco dinámicas que no fomentan el interés ni la práctica activa del idioma.

Además, la influencia de los medios de comunicación y de la tecnología en lenguas extranjeras contribuye a que el aprendizaje del español se estanque parcialmente o incluso retroceda en ciertos contextos.

 

  1. La paradoja Marruecos–España:

¿Cómo interpreta la aparente paradoja entre el notable fortalecimiento de las relaciones políticas, económicas, diplomáticas, comerciales y de cooperación en materia de seguridad e inteligencia entre Marruecos y España, y la ausencia de un impacto equivalente en las relaciones culturales, educativas y universitarias?

Aunque usted alude a una «paradoja», la situación descrita no resulta, en rigor, contradictoria. Su explicación se halla en el hecho de que la cultura y la educación han recibido históricamente una asignación presupuestaria limitada y una atención institucional insuficiente. Además, los vínculos culturales y académicos exigen una planificación estratégica a largo plazo, inversiones sostenidas y programas debidamente coordinados, condiciones que no siempre concurren en la práctica. En definitiva, como recuerda el conocido proverbio, «Roma no se construyó en un día».

 

  1. Perspectivas de futuro: En un contexto internacional caracterizado por la hibridez, la inestabilidad y la volatilidad, ¿se declara usted optimista o pesimista respecto al futuro de la lengua española en Marruecos, y qué condiciones considera necesarias para revertir o consolidar su presencia?

 

Soy profundamente optimista sobre la proyección de la lengua española en Marruecos, aunque su pleno fortalecimiento requiere políticas más coherentes y sostenidas en el tiempo. Dicha consolidación pasa por aumentar la inversión en educación y cultura, impulsar la cooperación universitaria y la movilidad estudiantil, modernizar la enseñanza, impulsar la creación artística, fomentar la cotitulación de proyectos comunes en un entorno académico y mediático que reconozca y utilice activamente el español. Solo la conjunción de recursos adecuados, planificación estratégica y compromiso institucional puede garantizar un desarrollo estable y duradero del idioma en el país.

 

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