La directora del Instituto Cervantes de Casablanca, Cristina Conde de Beroldingen, destacó ayer domingo en Casablanca el valor de la la lengua haketía como símbolo de memoria, convivencia y riqueza cultural compartida entre Marruecos y el mundo hispano, durante la proyección del documental “Ḥaketía, ḥaketía”, celebrada en el Museo del Patrimonio Judío Marroquí en colaboración con el Instituto Cervantes de Casablanca.

En una intervención cargada de referencias a la memoria sefardí y a la preservación del patrimonio cultural, Cristina Conde subrayó que el documental dirigido por Line Amselem constituye “mucho más que una obra cinematográfica”, al considerarlo “un acto de memoria, un gesto de preservación y también un homenaje a una lengua que ha acompañado siglos de historia, de exilios y de encuentros”.
La directora del Instituto Cervantes comenzó su intervención agradeciendo la acogida del museo y el trabajo desarrollado por su directora, Zhor Rehihil, resaltando el papel de esta institución en la preservación de la memoria judía marroquí. “Es un placer poder estar aquí hoy en el Museo del Judaísmo, un espacio dedicado a la memoria y a la transmisión de una historia que sigue viva gracias a instituciones como esta”, afirmó.

Cristina Conde expresó igualmente su reconocimiento a la directora del documental, Line Amselem, por su trabajo en favor de la preservación de la cultura judeoespañola del norte de Marruecos. “Gracias, Line, por tu compromiso con la preservación y valorización de la cultura judío-hispano-marroquí”, señaló.

Durante su discurso, insistió en que la haketía representa mucho más que una lengua minoritaria amenazada de desaparición. Según explicó, se trata de una expresión cultural profundamente vinculada a la historia del norte de Marruecos y a la convivencia entre culturas. “El documental da voz a la haketía, lengua judeoespañola del norte de Marruecos, portadora de una visión profundamente judeoespañola, una lengua moldeada por las tres culturas de Andalucía”, afirmó.

Asimismo, alertó de la fragilidad actual de esta lengua, aunque recordó que todavía permanece viva en la memoria de muchas familias y comunidades. “Hoy está amenazada, pero sigue viviendo en la historia” de los suyos, declaró.

La responsable del Instituto Cervantes consideró además que el documental permite rescatar historias humanas ligadas al exilio, la identidad y la transmisión cultural. “A través de los testimonios recogidos por Line, el documental nos invita a escuchar historias de vida, de desplazamiento, de identidad y también de humor”, explicó.
En una de las frases más destacadas de su intervención, Cristina Conde afirmó que “cada lengua es un universo y su desaparición implica la pérdida de una manera única de sentir, de pensar y de responder a la historia”.
La directora del Instituto Cervantes también vinculó este acto cultural con su propia experiencia profesional anterior en Grecia, donde trabajó estrechamente con la comunidad sefardí de Salónica. Recordó que allí participó en la apertura de una extensión del Instituto Cervantes junto a la comunidad sefardí local, una experiencia que, según dijo, marcó profundamente su comprensión del legado sefardí y de “su extraordinaria capacidad de resiliencia y transmisión”.
“Por eso esta mañana aquí, en Casablanca, siento que se cierra un círculo simbólico”, declaró, subrayando además la importancia especial que tiene esta actividad por tratarse de su primera colaboración con el Museo del Patrimonio Judío Marroquí desde su llegada a Casablanca.
Cristina Conde expresó igualmente su deseo de consolidar futuras colaboraciones entre ambas instituciones. “Espero sinceramente que esta primera colaboración sea el inicio de una cooperación duradera, rica y fecunda, y que otros proyectos puedan seguir en un espíritu de diálogo y transmisión”, señaló.
Al concluir su intervención, invitó al público a contemplar el documental “con la sensibilidad que merece”, definiéndolo como “un puente entre generaciones”, “un testimonio de una lengua que resiste” y también “un recordatorio de la riqueza cultural que ha marcado la historia del norte de Marruecos”.









