Patricia Medjidi Juez*
Dajla, ciudad del sur de Marruecos que asoma al Atlántico como una ventana abierta al mundo, fue sede los días 20 y 21 de junio de 2025 de un encuentro internacional de periodistas que marca un antes y un después en el debate global sobre el papel del periodismo en tiempos de inteligencia artificial, fake news y velocidad informativa.
Durante varios días, comunicadores de diferentes latitudes —del mundo árabe, América Latina, Europa, EE.UU, y el África, compartieron algo más que experiencias: compartieron pensamiento, conciencia crítica y compromiso con el oficio.
Uno de los momentos más reveladores vino de la mano de una periodista marfileña que, al referirse a la inteligencia artificial, la definió con precisión quirúrgica: “La IA es como un cuchillo de cocina. En su lugar, sirve para crear, facilitar, construir. Pero fuera de contexto, se convierte en un arma peligrosa”. Esa metáfora sintetizó el espíritu de las jornadas: la tecnología no es el enemigo, pero sí lo es su mal uso.
Las sesiones se organizaron con un formato dinámico: intervenciones personales traducidas en simultáneo, seguidas por resúmenes elaborados por moderadores que hilaban el discurso colectivo. A continuación, mesas de debate donde las posturas —a favor o en desacuerdo— encontraron su cauce en un diálogo respetuoso y enriquecedor.
Este foro internacional ha sido posible gracias a la dirección y el impulso de Younes Mjahed, presidente del Comité Provisional de Gestión del Sector de la Prensa en Marruecos. Su visión de un periodismo plural, ético y activo ha permitido tejer puentes entre profesionales que, de otro modo, difícilmente habrían coincidido.
Uno de los temas centrales fue el papel de la juventud en esta nueva era informativa. Se insistió, con razón, en la urgencia de educar a los más jóvenes en el consumo crítico de contenidos, en la responsabilidad de lo que graban, editan y comparten en redes sociales, y en el profundo impacto que puede tener una información falsa o maliciosa.
Hubo consenso en un llamado común: es momento de recuperar el periodismo de campo, de volver a la calle, al testimonio directo, a la investigación rigurosa, sin renunciar a las herramientas digitales, pero sin que estas sustituyan el contacto humano ni la verificación contrastada de los hechos.
Porque si algo quedó claro en Dakhla es que la veracidad debe primar sobre la inmediatez. En un mundo saturado de titulares vacíos, se impone un periodismo que informe menos por ser el primero y más por ser el más fiable.
Uno de los momentos más emotivos del encuentro fue el minuto de silencio en memoria de los compañeros caídos en el ejercicio del periodismo, aquellos que pagaron con su vida el compromiso con la verdad. Un homenaje que recordó, con sobriedad y respeto, la dimensión humana y valiente de este oficio.
El encuentro culminó con un gesto simbólico: el lanzamiento de un “guante” colectivo para mantener el contacto entre periodistas internacionales, compartir recursos, investigaciones y buenas prácticas. Porque, como se repitió en más de una mesa, el buen periodismo no tiene fronteras.
Dakhla ha sido, en definitiva, un punto de partida. Un oasis de reflexión en medio del ruido digital. Y tal vez, también, el germen de una nueva era para el periodismo comprometido, humano y ético que tantos necesitamos.
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Periodista española*










