La historia de Marouane Chhaby Braik, proyectada esta semana durante la Festividad de la Policía Local de Sevilla, comienza lejos de Andalucía. Empieza en Kénitra, a 53 kilómetros de Rabat, en un hogar marroquí de vida modesta donde su padre trabaja en una pastelería y su madre se dedica al cuidado de la casa.
Desde allí, impulsado por el deseo de “buscar un futuro mejor”, inició un recorrido que lo llevaría a atravesar el Estrecho de la forma más arriesgada y, años después, a convertirse en funcionario en España.
Según explica en el vídeo homenaje detallado por INFOBAE , Marouane salió de su ciudad natal en un autocar con destino a Tánger, punto habitual de tránsito para quienes intentan llegar a Europa sin documentación.
Tras varios intentos fallidos y esquivando controles de seguridad, logró finalmente ocultarse bajo un camión que embarcó rumbo al puerto de Algeciras, en la provincia de Cádiz. “He llorado dos veces: cuando estaba debajo del camión y cuando me dijeron que había aprobado la oposición”, recuerda emocionado.
Nada más llegar a territorio español, fue interceptado por la Policía y trasladado a un centro de menores. Desde allí, el sistema de protección lo condujo a Sevilla, donde, una vez alcanzada la mayoría de edad, pasó a vivir en un piso de la Junta de Andalucía destinado a jóvenes extutelados. Con el tiempo, y tras completar la Educación Secundaria, ingresó en una residencia gestionada por los Salesianos, a quienes atribuye un papel decisivo en su estabilidad y orientación educativa.
El esfuerzo acumulado durante esos años culminó en su ingreso en la Policía Local de Sevilla. Hoy, ya como agente en activo, Marouane relata con naturalidad cómo su presencia sorprende a muchos ciudadanos de origen marroquí durante las intervenciones. “Les gusta ver a un paisano ejerciendo de policía”, explica, convencido de que su experiencia puede servir de referencia para jóvenes que buscan abrirse camino fuera de Marruecos.
El reconocimiento a su trayectoria se produjo durante el acto municipal que celebra la festividad del cuerpo. En la ceremonia, el alcalde José Luis Sanz destacó tanto la historia de superación de Marouane como el trabajo de la Policía Local, y anunció la próxima creación de una Unidad de Intervención compuesta por 30 agentes, operativa a partir de 2026. Sanz también dio la bienvenida a los 75 nuevos funcionarios incorporados este año, entre ellos el joven marroquí, subrayando la exigencia de los procesos de acceso y la necesidad de reforzar recursos humanos y materiales para mejorar la seguridad en la ciudad.
La trayectoria de Marouane, reconstruida desde su punto de partida en Kénitra hasta su incorporación a un cuerpo policial español, refleja un recorrido marcado por la resiliencia personal, las estructuras de apoyo institucional y el peso creciente de la diáspora marroquí en diferentes ámbitos de la vida pública en Europa.









