Las autoridades europeas han advertido de un fenómeno alarmante que se extiende por toda Europa: el creciente número de menores y jóvenes implicados en actividades terroristas y en expresiones de violencia extremista. La alerta surge tras una operación sin precedentes coordinada por Europol, en la que España desempeñó un papel central.
El Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), dependiente del Ministerio del Interior español, lideró la participación de los principales cuerpos de seguridad del país —Policía Nacional, Guardia Civil, Mossos d’Esquadra y Ertzaintza— en una amplia operación internacional destinada a detectar y denunciar propaganda terrorista difundida a través de plataformas de videojuegos y otros espacios vinculados al ecosistema gamer.
Según los datos oficiales, solo España identificó más del 75% del total de los enlaces ilícitos detectados: unos 5.400 relacionados con contenido yihadista, 1.070 vinculados a terrorismo de extrema derecha y 105 con material racista o xenófobo. En la operación participaron también equipos de seguridad de Dinamarca, Finlandia, Alemania, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal y Reino Unido.
La acción conjunta —conocida como Referral Action Day y celebrada el pasado 13 de noviembre— permitió remitir miles de enlaces a las plataformas digitales para su revisión y retirada. La cooperación de las empresas tecnológicas fue clave para frenar la circulación de contenidos que incitan al odio, la violencia o el terrorismo, contribuyendo así a reforzar la seguridad en el entorno digital europeo.
Plataformas de videojuegos como nuevo espacio de radicalización
Desde el año 2024, los servicios de inteligencia europeos han observado un aumento sostenido de menores y jóvenes que participan en actividades terroristas o consumen propaganda extremista. En este contexto, las plataformas de videojuegos en línea se han convertido en uno de los principales puntos de entrada a la radicalización.
Investigadores señalan que muchos juegos —especialmente los de disparos en primera persona— incluyen elementos asociados a grupos terroristas o recrean atentados reales, lo que facilita la exposición de los jóvenes a estas narrativas. Estas prácticas se desarrollan dentro de comunidades de videojuegos y en plataformas de streaming donde los jugadores comparten partidas en directo e interactúan mediante chats abiertos.
Las autoridades destacan que estas dinámicas están siendo aprovechadas para captar jóvenes hacia grupos extremistas violentos. En algunos casos, incluso se han utilizado las plataformas para retransmitir ataques reales en directo, un fenómeno que preocupa profundamente a los servicios de seguridad europeos.
Contenidos editados para evadir controles
Los investigadores alertan además del uso de redes sociales para difundir vídeos breves con fragmentos de partidas a los que se añaden símbolos, expresiones o música asociada a corrientes extremistas. Estos contenidos, editados para evadir los mecanismos de moderación, no solo amplían el alcance internacional de las narrativas violentas, sino que también contribuyen a la desensibilización progresiva de los jóvenes —un efecto especialmente preocupante en audiencias adolescentes.
El CITCO recuerda que en junio pasado su Unidad Nacional de Retirada de Contenidos Ilícitos en Internet (UNECI) publicó su primer informe de transparencia, donde detallaba miles de notificaciones de contenidos ilegales y destacaba la prevención de la radicalización digital como prioridad estratégica.
La operación europea confirma una tendencia inquietante: los entornos digitales más frecuentados por adolescentes —videojuegos, redes sociales y streaming— están siendo utilizados de forma creciente por grupos extremistas para sembrar mensajes de odio, captar a jóvenes y expandir su propaganda más allá de las fronteras nacionales. En este contexto, los organismos de seguridad europeos subrayan la necesidad de reforzar la vigilancia y la cooperación internacional para frenar la radicalización en línea.









