20 junio 2026 / 00:06

La Casa del Periodismo

DIÁLOGO ENTRE HUMANISTAS: Mohamed El-Madkouri y Francisco Marcos Marín (2/2)

Mares 30 - marzo 14, 2025

 

Mohamed El-Madkouri:

 

En tercer lugar. A pesar de que el español es una de las lenguas nativas más habladas en el mundo, ¿cómo se explica que algunas lenguas coloniales con muchos menos hablantes hayan tenido más prestigio para aprenderse como lenguas extranjeras, en el norte de África, por ejemplo?

 

Francisco Marcos Marín:

 

El crecimiento demográfico del español se ha producido muy recientemente. Ser la más hablada no es ser la de mayor uso comercial, científico o administrativo. Tampoco es ser la de mayor prestigio educativo. A veces la situación es paradójica. Mi llorado amigo Amando de Miguel se fue a los Estados Unidos para estudiar Sociología Cuantitativa con un gran profesor español que enseñaba allí. En España no había nadie comparable. Uno de los grandes centros actuales norteamericanos de investigación en Química, en la Universidad de Clemson, lo dirige un excelente profesor argentino, con un buen número de becarios hispanos y lusos. Los ejemplos pueden multiplicarse.

 

La Asociación de Doctores y Licenciados Españoles en los Estados Unidos es muy fuerte. En el siglo XX España no hizo el esfuerzo que hizo Italia para desarrollar los canales comerciales con Hispanoamérica y ese déficit se sigue pagando. En España, todos los que hemos hecho nuestra carrera, o parte de ella fuera, hemos oído la célebre frase “El que se fue a Sevilla perdió su silla”. Algunos volvimos y nos reincorporamos, aunque fuera para luego irnos de nuevo; pero otros decidieron que regresar no valía la pena. De vacaciones, muy bien.

 

Mohamed El-Madkouri:

 

Es verdad que las lenguas en la actualidad se valoran por su poder económico, función utilitaria y además, en el caso del Sur global, por su relación con las lenguas del colonizador y del reciente colonialismo, iniciado a mediados del siglo XVIII. Sin embargo, si esto fuera exclusivamente así, entenderíamos que las políticas lingüísticas del presidente actual de los Estados Unidos de América podrían, con un poco más de perspicacia de política lingüística entender que el español es la lengua de prácticamente todo un continente, incluidos los propios Estados Unidos.

 

No creemos, sin embargo, que toda la maquinaria política de EE.UU no se diera cuenta de esto y mucho más. Habría, por ello, que buscar otras razones como, por ejemplo, la configuración de una identidad nacional con unas fronteras físicas y simbólicas poco líquidas. Este problema de la identidad ha surgido en los países desarrollados en las últimas tres décadas. El miedo al Otro y el proteccionismo de lo propio son tendencias que se están universalizando con un discurso político-mediático sencillo y simplista.

 

Analizando la política cultural y lingüística del trumpismo en Estados Unidos observamos que tanto en la primera etapa como en esta segunda, se está dando la espalda al español y a lo español en este país para, al parecer, reconstruir una identidad nacional excluyente. Todo ello a pesar de que Trump ha agradecido públicamente a los hispanos el haberle apoyado y votado en la última legislatura.  ¿Qué opina de ello? 

 

Francisco Marcos Marín:

 

Aunque soy votante demócrata, tengo que esforzarme en respetar la figura del presidente de mi país de adopción, lo que no significa que tenga que estar de acuerdo con el actual. En estos cuatro años próximos va a intentar un cambio que, en mi opinión de lingüista, ya no se puede dar. Puede que se retrase o paralice temporalmente la evolución multilingüe de los Estados Unidos, donde no se trata sólo del inglés y el español.

 

Para empezar, el decreto del inglés como lengua oficial reincide en un problema tradicional de los Estados Unidos, el desprecio a las lenguas y culturas indoamericanas. Aunque de vez en cuando se produzca algún incidente, que se destaca por raro y sólo en ciertos medios, a la mayoría de la población no le importan nada. Otras lenguas, como el chino y el vietnamita tienen mucho peso en algunos estados. Un gobierno que administre bien a sus ciudadanos tiene que hacerlo en la lengua que estos comprendan mejor. Los signos iniciales de la legislatura son negativos; pero en política importa lo que ocurre al final.

 

Mohamed El-Madkouri:

 

Es verdad y estoy totalmente de acuerdo con el análisis y la descripción, pero no tanto con la supremacía lingüística en países esencialmente plurilingües, pluriconfesionales y pluriculturales. A la política lingüística trumpista se le han dirigido muchas críticas porque las lenguas discriminadas son europeas y de países desarrollados. Sin embargo, estas críticas no se dirigen a otros países como Francia que toma medidas aún más drásticas que las del patrón de la Casa Blanca. Es comprensible la instauración del dialecto de los francos como lengua francesa que ha emprendido en la Edad Media un proceso de linguofagia para instaurarse como lengua hegemónica.

 

Es entendible en su época, pero no tanto en la actualidad, en que se impone esa lengua hasta para publicar los resultados de las investigaciones. Tampoco es comprensible que se obligue a los africanos a unas políticas lingüísticas francófonas, cuando la misma metrópoli se encierra en su propia lengua en detrimento no solo de las lenguas de la migración, sino de otras como el mismo inglés. En todos los sitios cuecen habas, aunque en ollas y de maneras distintas.

 

¿No considera que hay cierto repliegue en las últimas tres décadas y con cierta intensidad, sobre lo que es propio, lengua cultura,… etc., incluso intranacionalmente? ¿A qué nos podría llevar esto? ¿Qué opina del apoyo de ciertas oligarquías económicas y tecnológicas, especialmente en el caso de Elon Musk, a este repliegue identitario?

 

Francisco Marcos Marín:

 

La fragmentación, como ya dije, beneficia al vendedor, porque debilita a los fragmentados. Soy partidario de un respeto básico a las identidades; pero cuando éstas se convierten en exclusivistas, secesionistas o fragmentarias, temo más al gueto. La integración supone crecimiento, mayores beneficios. La política exterior norteamericana la lleva hoy un hispano. Ya ha sido advertido de que tenga cuidado, por cierto. No es el único alto funcionario, grupo en el que hay afroamericanos y de otros orígenes también, como en la judicatura o en toda la vida socioeconómica. Si se compara la situación de todas estas personas con la de sus abuelas y abuelos, está claro que la integración premia.

 

Mohamed El-Madkouri:

 

No podría estar más que de acuerdo sobre el respeto a las identidades con todas sus implicaciones, no solo para las minorías, sino también, y con más razón, de las mayorías y de las históricamente asentadas. El desmontaje y desconstrucción de los estados tradicionales y la fragmentación de las identidades históricamente arraigadas solo beneficia efectivamente al vendedor.

 

Sin embargo, defendamos la educación en el respeto, en la aceptación del diferente y en el consenso de referentes comunes como el compromiso social, la defensa de un sistema ecuánime en derechos y obligaciones sobre principios democráticos e éticos, independientes de los principios subyacentes a estos valores (tanto el Norte Global como en el Sur Golobal).  De hecho, las prácticas sociales a veces rompen los tópicos mediáticos y del discurso político simplista.

 

¿Cómo explicaría esta aparente contradicción entre el repliegue identitario y la universalización de ciertos valores y hábitos culturales, especialmente estadounidenses? ¿No estaríamos hablando de esta Mitología Blanca que sigue funcionando – en términos derridianos- con su mecanismo de la identidad excluyente?

 

Francisco Marcos Marín:

 

Durante mis años en Jerusalén, como usuario habitual de los autobuses árabes, me divertía analizando el modo de vestir de cada grupo generacional, hombres y mujeres. Los muchachos, por supuesto, no diferían gran cosa de sus coetáneos en cualquier lugar del mundo: vaqueros (jeans), camisetas y zapatillas deportivas. Si el imperio español se hubiera impuesto en la historia ¿la ropa de moda serían pantalones de pana, boina y alpargatas? Espero que no. Lo que me llamaba poderosamente la atención era el calzado de las señoras jóvenes. Un 90% de zapatillas deportivas. ¿Mitología o comodidad? A veces los árboles no dejan ver el bosque.

 

Mohamed El-Madkouri:

 

Efectivamente, los árboles no dejan ver el bosque. Se necesita una liberación de uno de su ensimismamiento y una cierta perspectiva para ver los elementos analizados en su perspectiva. Supongo que cuando Vd. analizaba a los pasajeros del autobús – un elemento único como es el caso del investigador argelino criticado en las primeras páginas de este diálogo- se fijaba más bien en lo individual y lo individualizado para luego crear tipologías, y de estas tipologías se intenta llegar a una visión de conjunto. También, es verdad que el ser humano, y más en la juventud, rehúye ser individual y distinto de los demás. Es la mentalidad del rebaño, en buen sentido.

 

No en vano, se utiliza la metáfora del rebaño, el cordero y la oveja en muchas religiones. Lo que se ha desplazado aquí es el foco de la procedencia de las metáforas, símbolos y sus manifestaciones prácticas. Los mismos patrones existen por doquier, lo que cambia es el relleno y el punto de vista. El centro ahora ya no es Jerusalén, ni La Meca, ni Roma, el centro está más al occidente como símbolo, siendo  la periferia lo demás. Sin embargo, para los tiempos que corren, debemos ir olvidándonos de los territorios y fronteras de la geografía física para sustituirlos por espacios virtuales y simbólicos. En el corazón del Centro hay periferia, y en la periferia podemos observar manifestaciones más postmodernistas que las del Centro. Y esto es lo que explica unos fenómenos sociales y culturales que vivimos.

 

Francisco Marcos Marín:

 

Quisiera hacer una precisión sobre el comentario acerca de las ovejas en el mundo religioso. Es algo que sucede en las tres religiones abrahámicas y en ningún caso porque se piense que los fieles son como rebaños sin sentido. Al contrario, en el mundo nómada ganadero de los primeros creyentes de esas religiones, el pastor es el modelo heroico popular, es el que defiende al rebaño, como medio de subsistencia y es la coherencia y el sentido unitario lo que da fuerza a la tribu. En los siglos posteriores la ganadería pasó a gestionarse de otra manera y se ha perdido la interpretación originaria de esa metáfora.

 

Mohamed El-Madkouri:

 

Finalmente, según su experiencia pasada como director académico del Instituto Cervantes, ¿qué opina de esta afirmación de Jacques Derrida? ¿sería aplicable a lo que hemos observado estos últimos días en cuanto al cierre de páginas norteamericanas en lengua española?:

 

“Ninguna justicia parece posible o pensable sin un principio de responsabilidad, más allá de todo presente vivo, en aquello que desquicia el presente vivo, ante los fantasmas de los que aún hoy no han nacido o de los que han muerto ya, víctimas o no de guerras, de violencias políticas o de otras violencias, de exterminaciones nacionalistas, racistas, colonialistas, sexistas o de otro tipo; de las opresiones del imperio capitalista o de cualquier forma de totalitarismo”.

 

Francisco Marcos Marín:

 

Es un buen ejemplo de cómo se puede decir de modo difícil algo sencillo: nuestra responsabilidad no es sólo del presente, también del futuro. Depende de nuestra voluntad, por encima de las circunstancias.

 

En toda la ciencia ficción, abundantísima, sobre los viajes en el tiempo, cuando se viaja al pasado, siempre se considera fundamental no alterar el momento presente, porque supondría una alteración del pasado de los viajeros. Es curioso que, cuando los viajeros viajan al futuro, alterar ese futuro ya no importa, porque no es pasado para los viajeros.

 

Mohamed El-Madkouri:

 

Efectivamente, es un argumento muy bien elaborado sobre el deseo de la no alterabilidad del pasado. Eso deja evidente que el futuro podría ser más manipulable para el viajero en el tiempo. Ésta es una importante reflexión, y eso es lo que nos mueve -en el mundo real- como especie biológica, pero también el pasado sigue teniendo un poder propulsador. De hecho, nuestro presente es futuro de gestiones y acciones pasadas. Se está en un presente concreto, -positivo o negativo- porque se ha determinado y pensado desde el pasado.

 

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