Ocho de cada diez personas migrantes que han llegado a España desde comienzos de este siglo, es decir, el 80 %, se han incorporado al mercado laboral, según recoge el informe Realidad Migratoria en España: Prioridades para las políticas públicas, presentado en Navarra, la semana pasada, por el Consejo Económico y Social.
La ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, subrayó durante el acto que el Gobierno español está ultimando el plan operativo de la regulación extraordinaria de personas extranjeras que residen en el país, una medida que el informe identifica como clave para garantizar la integración social y laboral y evitar situaciones de vulnerabilidad extrema.
La presentación del informe tuvo lugar en Pamplona y contó con la presencia de la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite; del presidente del Consejo Económico y Social, Antón Costas; y del presidente del CES de Navarra y consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, entre otras personalidades.
El documento, encargado por el Gobierno español el pasado año, analiza el papel estructural de la migración en el desarrollo demográfico, económico y social del país y servirá como referencia para reforzar una política migratoria integral, ordenada y humanitaria. En este sentido, Saiz destacó que la migración es una realidad estructural que define el presente y el futuro de España y que, bien gestionada, representa una gran oportunidad.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística, España supera ya los 10 millones de personas nacidas en el extranjero, consolidándose como un país de acogida. A ello se suma que más de tres millones de personas de otros países están actualmente afiliadas a la Seguridad Social y en alta laboral, y que desde 2019 la afiliación extranjera ha crecido un 45 %, hasta representar el 14,1 % del total de cotizantes.
El presidente del Consejo Económico y Social, Antón Costas, afirmó que la inmigración, bien gestionada, es una aportación decisiva para la economía, el mercado laboral, las empresas y la demografía del país, reforzando la idea de que la regularización y la integración de las personas migrantes son esenciales tanto desde una perspectiva social como económica.
La ministra concluyó apelando a situar el debate migratorio en el terreno de los datos y la evidencia, frente a la desinformación y los discursos de odio, poniendo el foco en la contribución real, cotidiana y silenciosa de millones de personas migrantes al empleo, al crecimiento económico y al sostenimiento del Estado del bienestar en España.









