19 junio 2026 / 20:46

La Casa del Periodismo

El actor principal de ‘SIRÂT’, López, a Mares30: la película es un viaje espiritual hacia dentro y que solo podía nacer en Marruecos (I)

mares30 - marzo 21, 2026

Entrevistado por Toufiq Slimani

La ciudad de Casablanca recibió ayer martes al actor catalán Sergi López con motivo del preestreno marroquí de SIRÂT, la nueva película de Olivier Laxe, rodada en el sur del Reino y actualmente candidata de España al Óscar a mejor película internacional. Antes de la proyección en el cine Pathé Californie, Sergi López, actor protagonista del película, conversó con Mares30 sobre el sentido espiritual de la obra y el lugar que ocupa Marruecos en su construcción cinematográfica.

Sergi López En Casablanca (ayer martes)
Sergi López En Casablanca (ayer martes, fotos del Cervantes de Casablanca)

 

Con un notable recorrido internacional, SIRÂT ha sido nominada a dos categorías en los Globos de Oro 2026 (mejor película de habla no inglesa y mejor banda sonora original), obtuvo el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025 y compite además en la 38.ª edición de los Premios del Cine Europeo con nominaciones a mejor película, mejor dirección, mejor actor (Sergi López), mejor guion, mejor fotografía, mejor montaje, mejor diseño de producción, mejor sonido y mejor casting, consolidándose como una de las producciones europeas más premiadas de la temporada.

 

Desde el inicio de la entrevista, el protagonista subraya la importancia del título. SIRÂT, palabra árabe que designa en el Corán el camino hacia el paraíso, no aparece en pantalla hasta bien avanzado el metraje, pero define la película: un viaje incierto, con curvas inesperadas, donde un padre, acompañado por su hijo, busca a su hija desaparecida en algún lugar del Sahara mientras construyen lazos con quienes encuentran en el desierto. Para López, la película es un viaje hacia el interior.

 

La elección de Marruecos no es accidental. Según explica el actor, Olivier Laxe mantiene una relación profunda con el país, donde vivió durante años y rodó parte esencial de su filmografía. Esa conexión, describe López, es “mística”, espiritual, íntimamente ligada al paisaje, a la cultura y al Islam, elementos presentes en cada decisión estética de SIRÂT, desde el escenario hasta el propio título.

Olivier Laxe

Esa dimensión espiritual impregna también el trabajo actoral. López señala que el desierto marroquí no es un decorado, sino un personaje que obliga a mirar hacia fuera y hacia dentro, un espacio donde el dolor, la búsqueda y la revelación adquieren un sentido trascendental. El polvo, las montañas y la arena acompañan la transformación de los personajes, convirtiendo el viaje cinematográfico en un camino interior. Como decía el director del película Olivier Laxe, en su palabra inaugural por videoconferencia, “Sirat” es una invitación a la muerte antes de la muerte. Una invitación a reflexionar sobre la muerte nuestro destino final. Además de las franco-españolas, la película lleva también señas de identidad marroquíes. Aquí tienen la primera parte de la entrevista.

 

—Hola Sergi, es un placer entrevistarle en el diario marroquí Mares30, un medio en español y árabe. Para comenzar, una pregunta básica sobre el título de la película. “Sirat” aparece muy tarde en pantalla, casi a los veinte minutos. ¿Qué quiere decir ese título y si tiene inspiración árabe?

 

—El título llegó muy tarde, poco antes de estrenar la película, pero le viene perfecto. Como tú sabrás, en el Corán, el Sirat es el camino hacia el paraíso, un camino que sobrevuela el infierno y donde hay curvas inesperadas. Y de alguna manera la película es esto sin hacer spoilers: un viaje parecido a la vida, con curvas, donde pasan cosas inesperadas. Empieza como una aventura, pero en el fondo la película es el viaje mismo, el Sirat. Es el camino que hace un padre con su hijo buscando a su hija, y con la gente que encontrarán y que formará con ellos una familia inesperada.

 

—Una pregunta que normalmente correspondería al director, pero usted puede reemplazarlo: ¿por qué Marruecos como escenario, y especialmente el sur?

 

—Es algo que se ha dicho muchas veces a Olivier Laxe, el director. Él vivió en Marruecos muchos años, aunque nació en Francia y ahora vive en Galicia. Tiene un vínculo muy fuerte con Marrueco, con la tierra, con el desierto y con la gente del Reino. Ya hizo otra película aquí, Mimosas. Por eso, para mí, era inevitable que una película de Olivier sucediera en el desierto marroquí, y más esta.

 

—Entonces, ¿usted palpa la subjetividad del director en la película? Es decir, ¿se siente su presencia?

 

—Sí, muchísimo. Olivier es un cineasta muy particular. Tiene una relación muy profunda, casi mística, con su oficio y con los viajes que representan sus películas. Creo que eso está ligado a su vínculo espiritual con Marruecos y con el Islam. Esto se nota mucho en Sirat, y por eso el título es tan coherente. Esta aventura también es espiritual.

 

—Usted como protagonista, ¿cómo vivió el paisaje? ¿Qué papel tiene el desierto en su actuación?

 

—El paisaje en esta película no es solo un personaje, es brutal, impresionante. Ustedes lo conocen, pero yo me encontraba caminando en el desierto con el equipo a cientos de metros. Eso te inspira muchísimo para interpretar a Luis, mi personaje, que pasa por un dolor enorme, uno de los más difíciles que puede atravesar alguien. El polvo, las montañas, la arena… todo me ayudó. Olivier decía algo precioso: en el desierto no hay horizonte, por lo tanto solo te queda mirar hacia Dios o hacia adentro. Y así fue: el paisaje me ayudó muchísimo.

—La película ha tenido muchísimo éxito internacional, pero también ha recibido críticas, especialmente por la “crueldad”. ¿Por qué cree que ocurre esto?

 

—Porque lo que propone Olivier es mirar hacia adentro, reflexionar sobre la muerte, y eso no gusta. Vivimos en una sociedad occidental muy “tanatofóbica”, que rechaza la muerte. Hay personas que no quieren ir al cine a sentir cosas que duelen. Pero para mí el cine está para eso, para sacudir. Algunos amigos me dicen “no me ha gustado, es muy cruel”, pero dos semanas después me llaman porque siguen pensando en la película. Eso significa que no deja a nadie indiferente.

 

—Entonces, ¿las críticas son una consecuencia natural del éxito?

 

—Claro, lo peor que puede pasar en cine es la indiferencia. Cuando nadie opina eso quiere decir que la película no ha hecho nada. Sirat no deja indiferent a nadiee: a veces enfada, remueve, toca cosas. Yo creo que eso es buenísimo.

—Una pregunta más interpretativa: ¿por qué el viaje es hacia el sur y no hacia el norte, oeste o este?

 

—No lo sé con certeza, tendrías que preguntárselo a Olivier. Pero creo —y hablo por él sin saber si estoy acertado— que quería romper con la idea de que el norte es el paraíso. Aquí sitúa el paraíso en el sur. Es otro viaje. No es un viaje hacia el confort, es un viaje hacia la revelación, hacia el paraíso interior que puede estar en el sur.

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