No debemos pasar por alto o ignorar el trágico incidente ocurrido recientemente en la capital española, Madrid: el brutal asesinato de un marroquí de 35 años ante el público y a plena luz del día, el pasado martes 17 de junio de 2025.
El joven marroquí falleció tras ser estrangulado sin piedad por un policía municipal a las afueras de Madrid.
Este incidente provocó una gran indignación, especialmente tras la difusión de vídeos que documentan claramente la asfixia de la víctima, entre los gritos de los transeúntes que exigían a los agentes implicados que la dejaran en paz.
Este crimen no es el primero ni el segundo; se suma a una larga serie de crímenes similares contra inmigrantes marroquíes en España.
Estos crímenes son el resultado de un racismo profundamente arraigado en el corazón de algunas personas que aún ven a los inmigrantes marroquíes y árabes con desprecio, odio y repugnancia.
Nadie, independientemente de su cargo, tiene derecho a matar o asesinar a otra persona, sea cual sea el comportamiento de esta última.
En lugar de liberar al agente de policía implicado en este atroz crimen, la justicia española debe tomar medidas drásticas contra este agente y todos los demás implicados en el asesinato del joven marroquí Abderrahim, como lección para los demás…
¡¿Qué habría pasado si la víctima hubiera sido un ciudadano español, no marroquí?!
¡Basta de racismo! ¡Basta de odio! ¡Basta de crímenes!
El migrante es un ser humano, y el ser humano es un migrante.









