Los datos del informe mensual de comercio exterior español correspondientes a enero y febrero de 2026 muestran que los intercambios comerciales entre Argelia y España se inclinan claramente a favor de Argelia. Las exportaciones españolas hacia el mercado argelino alcanzaron apenas 326 millones de euros, frente a 660,6 millones de euros de importaciones españolas procedentes de Argelia, lo que significa que la balanza comercial bilateral registró un déficit favorable a Argelia de de 334,7 millones de euros durante los dos primeros meses del año. En consecuencia, el principal beneficiario directo de estos intercambios es Argelia, ya que España compró más del doble de lo que le vendió.
Sin embargo, la lectura de estas cifras requiere comprender la naturaleza de esta superioridad argelina, que no se basa en una gran diversificación económica, sino esencialmente en un factor determinante: la energía. Argelia sigue siendo un proveedor clave de gas natural en el norte de África, lo que hace que la balanza comercial se incline estructuralmente a su favor, dado que España depende en gran medida de estos recursos estratégicos para garantizar sus necesidades energéticas.
A pesar de que las importaciones españolas desde Argelia descendieron un 30,5%, frente a una ligera caída del 1,8% en las exportaciones españolas hacia ese país, este retroceso no altera la ecuación fundamental: Argelia mantiene una ventaja comercial gracias a las exportaciones energéticas.
La relación comercial entre ambos países no es equilibrada en cuanto a la naturaleza de los bienes intercambiados, sino que responde a un intercambio asimétrico. Argelia exporta un recurso estratégico difícilmente sustituible, mientras que España vende productos de menor sensibilidad en términos de seguridad nacional.
En este contexto, los recientes movimientos diplomáticos adquieren un significado profundo. La visita del ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a Argelia hace un mes se produjo en un momento clave, en el marco del esfuerzo de Madrid por garantizar la estabilidad del suministro de gas y reforzar la cooperación energética. Del mismo modo, la visita de la presidenta del Gobierno italiano, Giorgia Meloni, a Argelia refleja la misma tendencia entre los países europeos, que ven en Argelia un socio esencial para asegurar su seguridad energética en un contexto internacional marcado por la incertidumbre y la crisis en Oriente Medio.
Esta dinámica no puede separarse del contexto global actual, caracterizado por fuertes tensiones. La crisis energética vinculada a la guerra estadounidense-israelí contra Irán ha provocado perturbaciones en los mercados y un aumento de la preocupación por el suministro energético. En estas condiciones, los países productores de energía fuera de Oriente Medio y cuya infraestructura no ha sido afectada por el conflicto, especialmente Argelia, se convierten en claros beneficiarios, ya que aumenta su importancia estratégica y su capacidad de negociación, lo que explica su ventaja comercial en su relación con España.
En definitiva, los intercambios comerciales entre Argelia y España no se rigen únicamente por las reglas tradicionales del mercado, sino que están determinados fundamentalmente por un factor decisivo: el gas. Este recurso estratégico constituye la columna vertebral de la relación bilateral, otorga a Argelia la ventaja en la balanza comercial y, al mismo tiempo, se consolida como una herramienta geopolítica clave en la reconfiguración de las relaciones entre ambas orillas del Mediterráneo en un mundo marcado por crisis sucesivas.








