El Gobierno español ha salido al paso del uso recurrente de Marruecos como argumento político por parte de la derecha y la extrema derecha, defendiendo que las relaciones entre Marruecos y España atraviesan uno de sus mejores momentos históricos y desmintiendo cualquier escenario de tensión o confrontación.
El ministro español de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, aseguró ayer martes que la asociación entre ambos países se encuentra “en máximos históricos”, subrayando que la cooperación bilateral se desarrolla en múltiples ámbitos estratégicos y con un nivel de entendimiento sin precedentes.
Durante una entrevista en el programa “Al Rojo Vivo” de La Sexta y recogidas por Europa Press, el jefe de la diplomacia española calificó de “absurdo” que se plantee la posibilidad de que Marruecos recurra a Estados Unidos para abordar la cuestión de las ciudades de Ceuta y Melilla, una narrativa que ha sido alimentada en el debate político interno en España.
Albares insistió en que mantiene una “extraordinaria relación” con su homólogo marroquí y que el diálogo bilateral está centrado en profundizar una cooperación “mutuamente beneficiosa”, lejos de los escenarios de confrontación que algunos sectores políticos intentan proyectar.
En este sentido, destacó que la colaboración entre Marruecos y España es especialmente sólida en áreas clave como la lucha contra las mafias de tráfico de seres humanos, la cooperación policial y la coordinación judicial, consolidando una asociación estratégica que va más allá de lo diplomático para abarcar la seguridad y la gestión migratoria.
El ministro español fue más allá al afirmar que la relación actual constituye “una amistad como no han tenido España y Marruecos nunca en su historia”, presentándola como un modelo de cooperación internacional y un ejemplo para otros países.
Asimismo, rechazó las especulaciones sobre un posible traslado de bases militares estadounidenses desde España hacia Marruecos, asegurando que no existe “ningún indicio” de replanteamiento ni por parte de Washington ni de Madrid, en un contexto en el que España mantiene su papel como aliado clave dentro de la OTAN y socio estratégico de Estados Unidos.
Estas declaraciones refuerzan la posición del Gobierno español frente a los discursos que utilizan la relación con Marruecos como herramienta de confrontación política interna, al tiempo que consolidan la narrativa oficial de una alianza bilateral estable, estratégica y en plena fase de fortalecimiento.









