El Partido Popular (PP) ha vuelto a poner el foco en las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos para atacar al Gobierno español, en esta ocasión cuestionando la adjudicación de un contrato para el sistema de videovigilancia a la empresa china Hikvision. La formación conservadora, que no presenta propuestas económicas de calado para los retos internos de España, utiliza recurrentemente la política fronteriza como herramienta de confrontación política.
El secretario general del PP, Miguel Tellado, acusó al Ejecutivo español de “comprometer la seguridad nacional” al contratar con una empresa que, según él, ha sido vetada en países como Estados Unidos, Reino Unido o Canadá, y también en el Parlamento Europeo, por sus presuntos vínculos con el Gobierno chino.
Esta ofensiva llega después de que el PP atacara al Gobierno por otro contrato con la multinacional china Huawei, vinculándolo de forma especulativa con las relaciones del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero con empresas del gigante asiático. En ambos casos, el PP ha preferido centrar la atención mediática en cuestiones tecnológicas y fronterizas, evitando entrar en debates sobre la economía, la inversión o el empleo, que preocupan más directamente a la ciudadanía española.
En el Congreso, el grupo popular registró una batería de preguntas al Ejecutivo para que explique si hubo evaluaciones de riesgo antes de adjudicar el contrato y si se pidieron informes al Centro Nacional de Inteligencia (CNI). También exigen conocer qué medidas de ciberseguridad se han tomado y si se contempla sustituir a Hikvision por empresas de países aliados.
El discurso del PP se construye sobre la idea de que el Gobierno “desoye” advertencias internacionales, pero no aporta una hoja de ruta alternativa sobre cómo gestionar de forma eficaz la seguridad en la frontera terrestre con Marruecos, ni plantea propuestas concretas para reforzar la cooperación bilateral en este ámbito.
Por ahora, el Ejecutivo no ha dado respuesta pública a estas críticas, mientras el sistema contratado con Hikvision sigue operativo en ambas ciudades, dentro de un esquema de vigilancia que involucra a múltiples actores y en el que la relación hispano-marroquí sigue siendo un pilar clave.









