El Gobierno español ha declarado este martes como “zonas gravemente afectadas por una emergencia de protección civil” a numerosas regiones del país tras una serie devastadora de desastres naturales ocurridos en los últimos dos meses: 114 incendios forestales graves y siete episodios de inundaciones.
Según el Ministerio del Interior, los fuegos han golpeado a 16 comunidades autónomas, entre ellas Andalucía, Cataluña, Galicia, Castilla y León, Canarias y la Comunidad de Madrid. Ocho personas han perdido la vida, varias han resultado heridas y miles de hectáreas han quedado calcinadas. A estos incendios se suman riadas e inundaciones registradas en Aragón, La Rioja, Castilla y León y Murcia.
Las llamas se han sucedido en tres grandes oleadas desde finales de junio. La más destructiva comenzó a inicios de agosto, con incendios simultáneos en Ávila, Ciudad Real, León, Navarra, Ourense y Zamora, lo que obligó a activar por primera vez este verano la fase de preemergencia del Plan Nacional de Protección Civil. Actualmente, catorce incendios permanecen activos en distintas zonas del país.
Ante la magnitud de los daños, el Consejo de Ministros ha habilitado el procedimiento para que los damnificados puedan solicitar ayudas y subvenciones. Estas incluyen compensaciones por pérdida de viviendas, enseres y explotaciones agrícolas o ganaderas, así como apoyos a empresas, corporaciones locales y trabajadores afectados.
También se contemplan medidas adicionales, como exenciones fiscales, ayudas en materia laboral y de seguridad social, y la reparación urgente de infraestructuras públicas. El Ejecutivo subraya que estas acciones responden al principio de solidaridad interterritorial, actuando como complemento a las competencias de los gobiernos regionales.
España, uno de los países europeos más expuestos al cambio climático, sufre cada verano la intensificación de incendios forestales de gran magnitud. La declaración de emergencia y las ayudas buscan no solo paliar los daños inmediatos, sino también reforzar la capacidad de respuesta frente a futuras catástrofes naturales.









