La Policía Nacional española anunció hoy lunes la desarticulación de la primera célula terrorista de ideología aceleracionista detectada en el país, vinculada a “The Base”, una organización supremacista blanca considerada terrorista en la Unión Europea, Canadá, Reino Unido, Australia y Nueva Zelanda. La operación tuvo lugar en la provincia de Castellón, en el este de España, y terminó con tres detenidos, incluido el presunto líder, que ya ha ingresado en prisión preventiva por orden de la Audiencia Nacional, el tribunal encargado de los asuntos de terrorismo en España.
Según las autoridades, los tres sospechosos formaban una célula cohesionada y altamente radicalizada, que había adoptado plenamente la ideología de “The Base”. Esta organización fue creada en 2018 y promueve la supremacía blanca a través del terrorismo, la creación de células clandestinas y la preparación de una “guerra racial”. La investigación policial, abierta a comienzos de 2025, permitió detectar a un individuo que mostraba signos avanzados de radicalización, lo que llevó al descubrimiento del grupo completo.
La Policía afirma que los tres detenidos habían realizado entrenamientos tácticos con material paramilitar, se encontraban en “disposición operativa” para cometer atentados y utilizaban redes sociales para captar nuevos simpatizantes, difundir propaganda neonazi y enaltecer acciones violentas de otras organizaciones terroristas. En los últimos meses, además, habrían endurecido su discurso y manifestado abiertamente su intención de ejecutar ataques selectivos en territorio español.
Uno de los elementos más preocupantes, según el comunicado oficial, es que el líder del grupo mantenía contacto directo con el fundador de “The Base”, quien hace apenas un mes hizo un llamamiento internacional para consolidar las células activas en distintos países y llevar a cabo ataques que pudieran desestabilizar las instituciones democráticas occidentales.
Durante los registros efectuados en cinco inmuebles de la provincia de Castellón, la Policía intervino dos armas de fuego, nueve armas de entrenamiento, abundante munición, más de veinte armas blancas, así como equipamiento táctico militar, manuales y documentación aceleracionista, propaganda supremacista, símbolos neonazis y material que ensalzaba a otras organizaciones terroristas. EUROPOL colaboró en el análisis de la información recopilada.
La operación fue dirigida por la Comisaría General de Información en coordinación con la Fiscalía de la Audiencia Nacional. El juez encargado del caso mantiene la investigación abierta para determinar si hubo conexiones internacionales adicionales o intentos concretos de planificación de atentados.
Con esta operación, España confirma la presencia en su territorio de la rama aceleracionista de extrema derecha, un fenómeno que en los últimos años ha sido objeto de creciente preocupación para las autoridades europeas y norteamericanas por su carácter descentralizado, su propaganda en internet y su estrategia de crear pequeñas células capaces de actuar de forma autónoma.









