La Policía Nacional española anunció este viernes la incautación de un importante alijo de 1.600 kilos de hachís en la provincia de Cádiz, en una operación que permitió además descubrir un arsenal de armas de guerra y granadas de mano utilizadas presuntamente para proteger la droga.
Según el comunicado oficial de la policía española, la operación se desarrolló tras detectar, durante la madrugada del pasado 28 de abril, una embarcación navegando por el río Guadalete cargada con 40 fardos de hachís. Posteriormente, la mercancía fue trasladada mediante vehículos todoterreno robados y escoltada por otro vehículo de alta gama hasta una barriada de Jerez de la Frontera, donde la organización criminal pretendía ocultarla.
Las autoridades españolas señalaron que la red desplegaba fuertes medidas de contravigilancia para alertar sobre cualquier presencia policial, lo que obligó a los agentes a modificar constantemente sus posiciones durante el seguimiento del convoy.
El operativo terminó precipitándose cuando los sospechosos detectaron la presencia policial y huyeron del lugar dejando bloqueados los vehículos en pleno inicio de la descarga de la droga.
La intervención permitió decomisar los 1.600 kilos de hachís, cinco fusiles de asalto —cuatro AK-47 y un CETME—, 14 cargadores, un cargador rotativo de ametralladora, munición de distintos calibres, un chaleco antibalas, rotativos policiales y tres vehículos.
La Policía Nacional añadió que durante el registro de un trastero utilizado como “guardería” de la droga fueron encontradas cuatro granadas de mano capaces de alcanzar objetivos en un radio de hasta 54 metros y activarse en apenas tres segundos, incluso en condiciones adversas. Las granadas contenían además un núcleo de unas 3.000 bolas de acero diseñadas para causar el máximo daño en espacios cerrados o concurridos.









