Las autoridades españolas han detenido a dos personas e investigado a otra persona más y a tres empresas frutícolas de la comarca del Bajo Cinca (Huesca) y tres empresas de trabajo temporal de las provincias de Castellón, Barcelona y Madrid por tener a cerca de 200 trabajadores dedicados a la recogida de fruta en condiciones precarias.
La operación se inició a primeros de este mes tras recibir la Guardia Civil española tres denuncias en las que se exponía que, en dos domicilios de la localidad de Candasnos y en una finca de un antiguo establecimiento hostelero de la comarca del Bajo Cinca, se encontraban viviendo cerca de 200 personas de diferentes nacionalidades en condiciones que atentaban contra sus derechos como trabajadores y como extranjeros en España. Las mismas autoridades no han precisado las nacionalidades de las víctimas. Cabe destacar que las trabajadoras marroquíes lideran la lista de las temporeras contratadas en sus países de origen.
Por tal motivo, los agentes españoles iniciaron una investigación sobre los hechos denunciados y comprobaron que en los domicilios de Candasnos vivían unas 50 personas -entre las que había dos familias con hijos menores- en casas con peligro de derrumbe.
Continuando con las investigaciones, los guardias civiles españoles comprobaron cómo había hacinadas 147 personas de diferentes nacionalidades en una finca que antiguamente era un establecimiento hostelero de Candasnos. Residían en condiciones de insalubridad, sin la adecuada canalización de aguas fecales, con una precaria instalación eléctrica y con evidente riesgo de incendio. Así mismo, se observó que se estaban llevando a cabo trabajos de construcción sin autorización para ampliar el número de habitaciones y poder albergar a más gente.
Una vez recabada toda la información con la colaboración del Ayuntamiento de Candasnos y Servicios Sociales de la comarca del Bajo Cinca, se registró la finca y se detuvo a dos personas, de 61 y 52 años, por un delito contra los derechos de los trabajadores y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.
Los agentes españoles pudieron comprobar que los trabajadores alojados contaban con una autorización de residencia temporal y trabajo para actividades de temporada en migración circular. Fueron contratados en su país de origen por el procedimiento de Gestión Colectiva de Contrataciones en Origen (GECCO), vinculado al Ministerio de Migraciones, por empresas de trabajo temporal para la recogida de la temporada de fruta.









