España aboga por reforzar la prevención en los países de origen de la migración. El ministro del Interior de España, Fernando Grande-Marlaska, durante su participación en la octava cumbre del MED5, que ha reunido en Nápoles (Italia) a ministros de Interior y Migraciones de España, Italia, Grecia, Malta y Chipre, insistió en la necesidad de acudir «como un solo grupo» a Europa para reclamar la mejora de la financiación en prevención migratoria.
«Esta posición común será beneficiosa para el resto de Estados miembros y para la UE en su conjunto. Si las llegadas a la UE empiezan por nosotros, también la financiación europea debe comenzar por nosotros», ha subrayado el ministro desde Nápoles, en una comunicado publicado anteayer sábado.
«Más allá de soluciones innovadoras, la colaboración eficaz con las naciones de origen y tránsito es clave para luchar contra el tráfico de personas», ha defendido el ministro durante su intervención en la octava cumbre del MED5, celebrada en Nápoles (Italia). «Esta colaboración es compleja y requiere de muchos esfuerzos diarios, pero es esencial para mejorar el retorno, desde la confianza y el respeto mutuos», ha remarcado.
Además de Grande-Marlaska, a la reunión han asistido los ministros del Interior de Italia, Matteo Piantedosi; de Migración y Asilo de Grecia, Nikolaos Panagiotopoulos; de Seguridad y Empleo de Malta, Byron Camilleri; y el viceministro de Migración y Protección Internacional de Chipre, Nicholas A. Ioannides. También han participado el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, y el director ejecutivo de Frontex, Hans Leijtens.
El titular de Interior español ha abogado por seguir trabajando en el marco del MED5 para que los cinco países mediterráneos lleven a Europa una propuesta común y «aceptable para todos» sobre el futuro reglamento de retorno. «Aunque partamos de posiciones diversas, debemos trabajar en aquello que nos une y no en lo que nos separa», ha señalado.
Grande-Marlaska ha insistido en la necesidad de «mantener la unidad» del MED5 para garantizar que la aplicación del Pacto de Migración y Asilo respete el equilibro entre la responsabilidad de los países de primera entrada de la migración y las obligaciones de solidaridad para todos los países de la UE, «un equilibrio que fue posible alcanzar gracias, en gran medida, a la solidez de la postura común llevada a Bruselas por los países mediterráneos durante los últimos años de negociación», ha recordado.









