Este jueves partió de la Base Aérea de Zaragoza un cargamento de ayuda humanitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) con destino a la Franja de Gaza. Se trata de 12 toneladas de alimentos preparados para paliar la “hambruna inducida” que sufre la población gazatí debido al bloqueo humanitario impuesto por Israel.
La operación se lleva a cabo en coordinación con el Ministerio español de Defensa y contempla que el avión militar A400 del Ejército del Aire despegue mañana viernes desde Jordania para lanzar, mediante 24 paracaídas, unas 5.500 raciones de comida capaces de alimentar a 11.000 personas. Este envío se suma a los camiones con ayuda humanitaria española que permanecen a la espera de acceso en la frontera con Gaza.
El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, afirmó que esta operación es “una gota en el océano” que busca “aliviar la hambruna inducida por Israel”. Desde el inicio del conflicto, Exteriores ha reforzado los recursos de la AECID para ofrecer respuestas de emergencia tanto de forma directa como a través de organizaciones humanitarias sobre el terreno.
Albares denunció que “la hambruna inducida que están sufriendo los gazatíes es una vergüenza para la humanidad”, señalando que “hay muertes diarias por hambre, con 100.000 niños y 40.000 bebés en riesgo de muerte”. El ministro exigió que Israel permita “el paso permanente, ininterrumpido y libre de toda la ayuda humanitaria posible”, subrayando que es necesario actuar “no mañana ni la semana que viene, sino ahora”.
Además, el jefe de la diplomacia española reiteró su llamamiento a un alto al fuego que permita la distribución segura de la ayuda, de acuerdo con los principios de neutralidad humanitaria. Recordó también que esta semana, durante la Conferencia en la ONU para la solución de los dos Estados, España instó a otros países a reconocer a Palestina, como hizo Madrid en mayo de 2024, para proteger la viabilidad de una solución política duradera.
“Esto no va de bandos, va de vidas”, concluyó Albares. “Es el momento de pasar de las palabras a la acción”.









