Fouzia El Berchidi
España responde a los aranceles de Trump con una política exterior firme Donald Trump lo había prometido y ahora lo está cumpliendo. Desde el 2 de abril, el presidente estadounidense ha iniciado una auténtica guerra comercial con el resto del mundo al anunciar nuevos aranceles aduaneros. Estas medidas corren el riesgo de desencadenar un conflicto económico global. En este contexto, España ha anunciado que no se quedará con los brazos cruzados ante la ofensiva arancelaria implementada por el gobierno de Donald Trump.
Ante los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos, el Gobierno español presentó un plan que defiende el modelo de cooperación internacional frente al proteccionismo. «Nuestra política exterior es global y con identidad propia», afirmó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en una entrevista concedida al diario Le Grand Continent.
En dicha entrevista, Albares aseguró que ningún acuerdo con EE. UU. se hará a cualquier precio: «La línea roja es la integridad del mercado único y la defensa de nuestras empresas, nuestros trabajadores, nuestros agricultores y nuestros consumidores. Eso lo debe tener claro el mundo entero», subrayó.
«Con Estados Unidos tenemos la relación comercial más amplia del mundo, y ha sido mutuamente beneficiosa desde hace décadas para europeos y norteamericanos. Nosotros queremos que siga siendo así», agregó al Albares.
En respuesta a las posibles acciones tomadas para mitigar las consecuencias de la actual guerra comercial, el ministro de Asuntos Exteriores informó, en la misma entrevista, que «existe una propuesta sobre la mesa que se basa en el principio de “cero-cero” aranceles y que busca, en lugar de crear barreras, fomentar la mayor movilidad comercial posible y el menor coste para nuestros consumidores. Es un buen punto de partida para las negociaciones, como ya ha anunciado la Comisión».
A pesar de la tormenta global que Donald Trump ha desatado en los mercados financieros, el presidente estadounidense se mantiene inflexible y promete no revertir ninguna de las medidas que ha tomado. Esto, a pesar de que muchas capitales intentan presentar sus argumentos con la esperanza de conseguir un trato preferencial.
Cabe recordar que el anuncio del presidente estadounidense representa, según varios analistas, la mayor perturbación del orden comercial internacional desde la Segunda Guerra Mundial. La lógica detrás de esta política errática sigue siendo difícil de comprender.









