España alcanzó en octubre un nuevo máximo histórico de trabajadores extranjeros afiliados a la Seguridad Social, con 3.101.500 personas, según los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Se trata de uno de los incrementos más destacados de los últimos años y confirma la creciente presencia laboral de la población extranjera en sectores clave de la economía española.
Este crecimiento se enmarca en un mes en el que la Seguridad Social superó los 21,8 millones de afiliados medios, el segundo mejor registro de octubre desde que existen datos comparables. En total, se sumaron 141.926 nuevos ocupados respecto a septiembre, lo que refuerza el dinamismo del mercado laboral español en pleno otoño, una etapa que tradicionalmente presenta descensos.
La ministra española Elma Saiz destacó además el peso creciente de las mujeres trabajadoras en el mercado laboral. España registra 10,3 millones de mujeres afiliadas, la cifra más alta hasta la fecha y que se acerca progresivamente a la paridad con los hombres.
El informe también refleja un aumento sostenido del empleo entre los jóvenes y los mayores de 55 años, tendencias que se explican por cambios demográficos y por la estabilidad derivada de la reforma laboral que redujo de manera notable los contratos temporales en favor de contratos indefinidos. Desde 2021, se han creado más de dos millones de empleos estables.
Los sectores que más han contribuido al crecimiento en el último año son transporte y almacenamiento, agricultura, construcción, actividades culturales y educación. Destaca también el avance de actividades de alto valor añadido como tecnologías de la información, consultoría y servicios profesionales, donde las bases de cotización y los niveles de estabilidad laboral son superiores al promedio.
España mantiene así un ritmo de creación de empleo más acelerado que otras grandes economías europeas, como Italia, Francia o Alemania, impulsado en parte por el rol económico de los trabajadores extranjeros, cuya presencia se consolida como un factor estructural para el mercado laboral y para el tejido social del país.









