España, junto a más de 30 países y la Unión Europea, ha suscrito una declaración conjunta en la que condena la dramática situación humanitaria en El Fasher, capital del norte de Darfur (Sudán), actualmente sitiada por las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). El texto denuncia que cientos de miles de civiles están atrapados desde hace más de un año sin acceso a alimentos, medicinas ni ayuda internacional, en un contexto de violencia extrema y ataques contra la población.
La declaración alerta de que todas las rutas comerciales y líneas de suministro hacia El Fasher han sido cortadas, lo que ha obligado al cierre de cocinas comunitarias y ha disparado el precio de los productos básicos, dejando a muchas familias sin posibilidad de alimentarse. En agosto de 2024 se confirmó una hambruna en campos de desplazados internos, que desde entonces se ha expandido, agravándose durante la actual temporada de escasez. A esto se suman brotes de cólera y una alarmante violencia sexual contra mujeres y niñas.
Los firmantes señalan que, desde el inicio del conflicto en abril de 2023, se han registrado graves violaciones del derecho internacional humanitario, incluidos ataques contra mercados, hospitales y campos de desplazados. Entre los casos más graves, la matanza de más de 1.500 civiles en el campo de Zamzam en abril de 2025, así como el reciente ataque al campo de Abu Shouk, que dejó al menos 40 muertos. La Corte Penal Internacional ha declarado que existen indicios de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad en Darfur.
El comunicado insta a las RSF a poner fin al asedio a El Fasher, en cumplimiento de la resolución 2736 (2024) del Consejo de Seguridad de la ONU, y a permitir pausas humanitarias que faciliten la entrada de ayuda y la evacuación voluntaria de civiles en zonas de combate. También se pide a las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) que faciliten el trabajo de las organizaciones humanitarias y mantengan abierto el paso fronterizo de Adré.
España y el resto de firmantes solicitan el despliegue de convoyes liderados por Naciones Unidas y una presencia sostenida de personal humanitario internacional de alto nivel en Darfur y Kordofán, para garantizar la entrega rápida y segura de asistencia. Reafirman, además, su solidaridad con el pueblo sudanés y con quienes trabajan en condiciones extremas para salvar vidas.
Entre los firmantes figuran, además de España, Noruega, Reino Unido, Canadá, Suecia, Dinamarca, Estonia, Suiza, Austria, Bélgica, Croacia, Finlandia, Alemania, Grecia, Hungría, Italia, Irlanda, Japón, Letonia, Luxemburgo, Países Bajos, Polonia, Portugal, Rumanía, Eslovaquia y Eslovenia, entre otros.









