20 junio 2026 / 01:36

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FEPEX y la ultraderecha: el proteccionismo español que usa a Marruecos

mares30 - diciembre 14, 2025

La ofensiva de la Federación Española de Asociaciones de Productores-Exportadores de Frutas, Hortalizas, Flores y Plantas Vivas (FEPEX ) y de otros lobbies agrícolas españoles contra Marruecos no responde a una preocupación real por los valores europeos ni por los derechos de los trabajadores o el medio ambiente, sino a una estrategia política y económica claramente identificable.

 

Se trata de un discurso proteccionista, impulsado en este caso por la ultraderecha española, que utiliza a Marruecos como chivo expiatorio para ocultar las debilidades estructurales de parte del sector agrícola europeo.

 

Comparar salarios entre países soberanos y calificar esas diferencias como “competencia desleal” supone negar los principios básicos del comercio internacional y del propio mercado único europeo. Si ese razonamiento se aplicara de forma coherente, la Unión Europea debería cerrar sus fronteras a buena parte del mundo. Marruecos, como Estado soberano, decide su política salarial y productiva dentro del marco legal internacional, y la Unión Europea es plenamente responsable de los acuerdos que firma y de los controles que aplica.

 

Las acusaciones recurrentes sobre el uso de productos prohibidos forman parte de una narrativa de desinformación. Los productos marroquíes que llegan a los mercados europeos están sometidos a controles estrictos por parte de las autoridades comunitarias, y cualquier incumplimiento sería responsabilidad compartida de la propia UE. Insistir en lo contrario busca generar alarma en el consumidor y presión política en Estrasburgo y Bruselas.

 

Más revelador aún es el uso instrumental del Sáhara. Los lobbies agrícolas no defienden a la población saharaui, sino sus propios intereses económicos, ignorando deliberadamente que el Consejo de Seguridad de la ONU ha reafirmado, desde el pasado 31 de octubre de 2025, que cualquier solución al conflicto debe enmarcarse bajo soberanía marroquí. El objetivo no es el bienestar de la población local, sino mantener ventajas competitivas frente a un socio que ha ganado peso en los mercados europeos.

 

En lugar de apostar por la modernización, la innovación y el valor añadido, estos lobbies prefieren el bloqueo político. Marruecos no es el problema; el problema es la incapacidad de adaptarse a una competencia global que ya es una realidad irreversible.

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