En el corazón de la Franja de Gaza, devastada por 22 meses de guerra, la familia Sobh enfrenta diariamente una lucha desesperada por encontrar alimento. Abeer y Fadi Sobh, junto a sus seis hijos, viven desplazados en un campamento improvisado cerca del mar y comienzan cada mañana con la misma pregunta: cómo conseguir algo para comer.
La pareja recurre a tres opciones: intentar acceder a un comedor social, buscar harina entre las multitudes que rodean los camiones de ayuda, o mendigar. Con frecuencia, ninguna de estas alternativas funciona y la familia pasa el día sin comer. Según agencias humanitarias, las restricciones al ingreso de ayuda y el caos en la distribución han llevado a Gaza a una situación de hambruna en curso, advirtieron expertos en alimentación.
Las dificultades aumentan con la escasez de agua potable. Abeer se ve obligada a bañar a sus hijos con agua del mar, mientras lucha por conseguir algo de comida para el desayuno. Fadi, debilitado por la epilepsia y una herida de bala recibida al intentar obtener víveres de un camión de ayuda, recurre a comedores comunitarios que apenas logran abrir una vez por semana, según un reportaje de la agencia americana AP.
En busca de alimentos, Abeer y sus hijos mayores recorren largas distancias cargando bidones de agua y compitiendo con multitudes por una bolsa de harina. En muchas ocasiones, solo logran cocinar un ligero potaje de lentejas para ocho personas. Otras veces, la familia se acuesta sin haber comido.
Durante las tardes, los niños recorren calles destruidas buscando cualquier material que pueda servir como combustible para cocinar: pedazos de madera, papeles, botellas o incluso un viejo zapato. La madre relata que la familia ha perdido casi todas sus pertenencias debido a los desplazamientos forzados por la guerra.
Cansada y debilitada por la falta de alimentos, Abeer confiesa sentirse sin fuerzas para continuar. “Un día parece cien por el calor, el hambre y la angustia… Si la guerra sigue así, no sé si podré resistir”, dijo a la agencia estadounidense AP, que documentó la dura realidad de esta familia, símbolo del drama humanitario que atraviesan miles de palestinos en Gaza.









