El discurso de odio racista y xenófobo se ha desbordado en redes sociales tras los recientes altercados ocurridos en Torre Pacheco (Murcia), según revela un informe extraordinario del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe), organismo adscrito al Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones de España.
El análisis, elaborado mediante el sistema FARO, contabiliza más de 138.000 mensajes con contenido de odio entre los días 6 y 22 de julio, dirigidos mayoritariamente contra personas originarias del norte de África. El informe sitúa el detonante de este repunte en el incidente del 9 de julio, cuando un vecino de Torre Pacheco fue agredido por un grupo de jóvenes de origen magrebí. A raíz de ello, comenzaron a difundirse bulos, desinformación, imágenes manipuladas y convocatorias a la violencia, especialmente a través de plataformas como Telegram, con mensajes dirigidos explícitamente contra la población migrante.
El fenómeno se inscribe en un contexto más amplio de tensión social y aumento de la hostilidad hacia personas extranjeras en España, alimentado por casos anteriores instrumentalizados en redes sociales, como la muerte de un ciudadano norteafricano en Torrejón de Ardoz o la investigación por una agresión sexual en Alcalá de Henares.
“Lo que ocurre en redes sociales se traslada a la sociedad. Por ello, debemos actuar con contundencia para desmontar bulos, informar con datos y neutralizar los mensajes de odio. Es nuestra responsabilidad evitar que este tipo de situaciones se repitan”, afirmó la ministra española Elma Saiz, quien ha convocado una reunión con la secretaria de Estado de Migraciones, Pilar Cancela, y con las autoras del informe extraordinario.
El informe detecta un crecimiento abrupto de los mensajes de odio a partir del 11 de julio (6.824 mensajes), con un pico máximo de 33.046 publicaciones el día 12, coincidiendo con una manifestación convocada en Torre Pacheco. A partir de esa fecha, el volumen de contenidos fue descendiendo progresivamente, aunque sin desaparecer.
Durante este periodo, se difundieron mensajes de fuerte carga hostil, bulos, incitaciones a la violencia y llamadas a formar “patrullas ciudadanas”, en su mayoría promovidas por grupos ultras y organizaciones de ideología ultraderechista.
Según los datos del observatorio, el 91% de los mensajes de odio analizados estuvieron dirigidos a personas del norte de África, siendo este colectivo el blanco principal de la hostilidad. También se detectaron mensajes contra personas musulmanas (6%) y afrodescendientes (5%), aunque en menor medida.
Respecto a la tipología del contenido, el 33% de los mensajes contenían elementos de deshumanización, con expresiones que degradan y desprecian a los grupos atacados. Un 27% presentó al colectivo como una amenaza, asociándolo a comportamientos violentos o a la inseguridad, mientras que un 23% incitó abiertamente a su expulsión, justificando medidas extremas de exclusión social.









