Dos años después del ataque de Hamás del 7 de octubre de 2023 y del inicio de la guerra israelí contra los civiles en Gaza, las Naciones Unidas han confirmado que al menos 67.000 palestinos han muerto como consecuencia de los bombardeos y operaciones militares israelíes en la Franja.
Según datos de las agencias humanitarias de la ONU, unos 20.000 niños figuran entre las víctimas, lo que equivale a un niño asesinado cada hora durante los últimos 24 meses. Además, miles de cuerpos siguen bajo los escombros y 400 personas han muerto de hambre, entre ellas más de un centenar de menores.
El portavoz de UNICEF, Ricardo Pires, denunció que “los niños han pagado el precio más alto en esta crisis” y pidió a Israel “poner fin a la matanza indiscriminada en toda la Franja de Gaza”.
por otra parte, en el sur de Israel, miles de personas participaron ayer en actos de conmemoración por los 1.200 israelíes asesinados y 251 secuestrados por Hamás en 2023. De los 48 rehenes que aún permanecen en Gaza, se estima que solo 20 siguen con vida, según ONU.
Mientras tanto, en Gaza, la destrucción, el hambre y el desplazamiento continúan. “No tenemos adónde ir. No hay agua ni refugio. Cada día una nueva orden de evacuación”, relata Abed, uno de los desplazados citados por agencias de la ONU.
En Cisjordania, la violencia también ha aumentado: desde 2023, fuerzas israelíes y colonos han matado a 998 palestinos, entre ellos 212 niños.









