19 junio 2026 / 23:21

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Juan Carlos revela el papel decisivo del Rey difunto Hassan II en los momentos más tensos con España

mares30 - noviembre 25, 2025

Las memorias del rey emérito Juan Carlos I, publicadas en Francia bajo el título “Reconciliación” y escritas junto a Laurence Debray, han reavivado el debate sobre uno de los vínculos personales más influyentes del Mediterráneo contemporáneo: la relación directa entre el monarca español y el rey marroquí difunto Hassan II, el padre del actual Rey Mohamed VI. El Rey emérito no solo describe una amistad también confirma la importancia estratégica que Rabat y Madrid siempre han otorgado al canal real en la gestión de los asuntos bilaterales conflictivos. Este artículo está basado en informaciones publicadas por el Faro de Ceuta y otros medios españoles.

 

Una relación personal que estabilizó décadas enteras

 

Juan Carlos I relata cómo, desde sus primeros contactos en 1975, en plena Marcha Verde, su interlocutor directo fue Hassan II. La coordinación entre ambos monarcas evitó una escalada mayor en momentos críticos en el que España estaba en transición y Marruecos recuperaba su Sáhara.

 

El propio rey emérito reconoce en el libro: “Mi relación especial con el rey Hassan II permitió resolver numerosas crisis”. Aquí, en Rabat, esta afirmación no sorprende. Las monarquías de ambos países, dotadas de continuidad histórica y visión estratégica, fueron capaces de mantener puentes incluso cuando las “administraciones” de turno tensaban la relación, más preciso en la parte gubernamental española.

 

Ceuta y Melilla: una cuestión histórica vista sin dramatismos en Marruecos

 

Uno de los fragmentos más citados es el referente a Ceuta y Melilla. Juan Carlos I recuerda que Hassan II, siempre prudente, expresaba que: “La próxima generación tendrá que resolver esta cuestión”. Esta frase no es novedad, ya forma parte del enfoque histórico de Rabat, que entiende estas ciudades como un dosier pendiente, pero no urgente, donde el tiempo —y no el conflicto— es el factor decisivo. Hay otras urgencias. En la vida hay lo urgente, lo prioritario y lo importante.

 

Hassan II apostó por la paciencia estratégica, consciente del peso de la historia y de la necesidad de mantener la estabilidad regional. El libro confirma, desde la mirada española, que la postura marroquí nunca fue de confrontación, sino de visión a largo plazo.

 

Diplomacia real: el canal que siempre funcionó

 

Juan Carlos I admite en sus memorias que, en más de una ocasión, recurría a la vía directa. “A veces lo llamaba directamente para intentar zanjar o resolver algún problema”, subrayó Juan Carlos. Este mecanismo de comunicación —fiel reflejo de la diplomacia marroquí basada en la palabra  y las garantías del monarca— es un elemento que Madrid comprendió con el tiempo. La monarquía en Marruecos es la garantía de la continuidad de la acción exterior. De las confesiones de Juan Carlos se sobreentiende que Marruecos la clave para resolver los conflictos diplomáticos siempre pasa por la Corona. Hassan II y, después, Mohammed VI representan la continuidad de una diplomacia de Estado que prioriza la estabilidad y la cooperación.

 

La primera visita oficial y el impacto en Rabat

 

El libro recuerda la visita oficial de Juan Carlos I a Marruecos en 1979, un momento simbólico para ambas naciones. El encuentro de Juan Carlos con la familia real marroquí reforzó la confianza mutua y abrió una nueva etapa de cooperación estratégica en seguridad, economía y gestión de fronteras.

 

Desde Marruecos, esa visita es recordada como un paso en el que el nuevo Rey de España reconocía la centralidad regional de Rabat y la necesidad de avanzar en una relación de respeto y coordinación.

 

Hassan II: inteligencia política y liderazgo regional

 

El monarca español describe a Hassan II como un dirigente de gran inteligencia con quien conversaba en francés y mantenía una relación directa “alejada del boato”.

 

La mención emotiva al último encuentro en 1999, poco antes del fallecimiento del soberano, muestra el impacto que el difunto Hassan II dejó en líderes internacionales de su época.

 

Un legado que sigue influyendo en la relación actual

 

El libro concluye que “las tensiones entre los gobiernos o instituciones españolas y marroquíes no afectaron a las relaciones cordiales” entre los monarcas. Esa frase resume el modelo de relación que perdura hoy: Las crisis se gestionan políticamente; la alianza estratégica es una cuestión de Estado; la visión compartida entre las monarquías marcó la hoja de ruta bilateral durante décadas. Un mensaje claro a la ultraderecha española que no deja de envenenar discursivamente la buena sintonía entre ambos países.

 

La publicación de Reconciliación llega en un momento de nuevo entendimiento entre Marruecos y España, reforzado a partir de 2022 y consolidado ahora en múltiples ejes: económico, migratorio, energético y de seguridad.

 

Las palabras de Hassan II citadas por Juan Carlos I vuelven a resonar no como un conflicto, sino como un recordatorio de que Marruecos y España siguen compartiendo un destino geográfico, histórico y estratégico donde solo el diálogo —como el que ambos monarcas practicaron— puede resolver los desafíos pendientes entre las dos orillas del Estrecho.

Categorías : Ceuta y Melilla España