Bolivia acude este domingo a las urnas en un escenario inédito tras casi dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS). Sin Evo Morales ni el presidente Luis Arce en la papeleta, el mapa político se ha reconfigurado y los sondeos apuntan a un vuelco hacia la derecha, con el empresario Samuel Doria Medina y el expresidente Jorge “Tuto” Quiroga como principales favoritos.
Las encuestas más recientes de Ipsos-Ciesmori sitúan a Doria Medina con una intención de voto cercana al 21 %, seguido de muy cerca por Quiroga, con alrededor del 20 %. Si ninguno logra imponerse por la diferencia exigida por la ley electoral, la segunda vuelta está prevista para el 19 de octubre. Ambos candidatos representan a un sector liberal y conservador que promete aplicar fuertes ajustes para enfrentar la crisis económica.
El derrumbe del MAS ha sido tan rápido como inesperado. La disputa entre Morales y Arce quebró el partido desde dentro y debilitó a la izquierda boliviana. Arce renunció a competir y cedió el testigo a su exministro Eduardo del Castillo, que apenas suma un 2 % de apoyo. Morales, inhabilitado por la justicia, impulsa ahora el voto nulo como estrategia de resistencia.
La economía es el gran telón de fondo de la elección. Con una inflación cercana al 20 %, escasez de dólares y problemas de abastecimiento de combustibles, la bonanza de los hidrocarburos quedó atrás. Tanto Quiroga como Doria Medina plantean “terapias de shock” que incluyen el cierre de empresas públicas deficitarias y la reducción del gasto estatal, aunque los analistas advierten de un posible alto costo social.
La única esperanza de la izquierda está en Andrónico Rodríguez, joven dirigente de 36 años que se distanció de Morales y que actualmente ronda el 6 % de la intención de voto. Un sector de analistas no descarta que parte del 30 % de electores indecisos, en blanco o nulos, puedan volcarse hacia él en el último momento, lo que abriría un escenario de sorpresa y tensión política.
Con casi 13 millones de votantes convocados, el desenlace de esta jornada electoral marcará si Bolivia confirma el giro a la derecha o si, contra todo pronóstico, la izquierda logra reagruparse. El resultado se conocerá la misma noche del domingo, en medio de una expectativa regional por el rumbo que tomará el país andino tras el fin del ciclo masista.









