El buque “Libra” de la Armada Italiana ha zarpado el pasado martes rumbo a Albania. Desde ahí, 16 varones “proceder de países seguros, varones, adultos, y no vulnerables” (según los requisitos exigidos) tendrán que esperar la sentencia que decidirá sus destinos: el asilo en Europa o la deportación a sus países de origen.
Mientras Europa se sume en una neblina gris derechista, ensañada contra la inmigración ilegal, en España Pedro Sánchez sigue intentando encontrar una solución eficaz y humanitaria a este desafío que pone en jaque el entendimiento entre los dirigentes europeos.
La ocasión más clara y reciente donde se ha podido palpar esta división ha sido con el plan propuesto por la Ministra de Interior italiana Meloni.
Desde España, con Núñez Feijó, pasando por Gran Bretaña con Keir Starmer hasta el PFE (Partido Federalista Europeo): todos aplauden el plan de externalizar el problema migratorio creando centros de deportación fuera de la Unión Europea.
El plan en sí es enrevesado, no por su eficacia, sino por su complejidad y las vueltas (literalmente) que los inmigrantes darían desde Italia, a Albania y nuevamente a Italia en los casos en que la deportación a los países de origen no se pueda efectuar.
Sánchez se prepara para trasladar la cuestión a la cumbre de la UE que tendrá lugar a partir de este jueves en Bruselas, según informan desde EL PAÍS. Se señala que en la cumbre el presidente defenderá una aplicación inmediata del pacto de migración y asilo y el rechazo de los centros de deportación. El mencionado pacto fue firmado tras cuatro años de negociaciones en abril 2024.
Desde Moncloa, aseguran que el plan de la ministra italiana Meloni atenta contra los derechos humanos además de su aparente ineficacia para resolver el problema migratorio.
En el último pleno del congreso, Sánchez trató la crisis migratoria incidiendo especialmente en el discurso xenófobo basado en bulos y datos falsos con el fin de generar una alarma, generando un odio entre los autóctonos hacia las comunidades inmigrantes. Igualmente, habló de planes de integración para facilitar la convivencia en algunos barrios y otras propuestas a escala nacional para lograr una coexistencia multicultural entre todos los componentes de la sociedad, entre ellos la comunidad inmigrante.









