20 junio 2026 / 02:46

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La nueva cara de la extrema derecha en España: conquistando la clase obrera

mares30 - julio 7, 2024

 

La extrema derecha en España ha experimentado una notable transformación en los últimos años. A diferencia de sus predecesores, que se centraban principalmente en una retórica nacionalista y antiinmigrante, la nueva extrema derecha ha adoptado un enfoque más populista, dirigiéndose a la clase obrera con mensajes que apelan a sus preocupaciones económicas y sociales. Este cambio de estrategia ha tenido un impacto significativo en el panorama político español, con el partido VOX emergiendo como una fuerza importante en las elecciones a lo largo de los últimos años.

 

Tradicionalmente, la extrema derecha en España se ha caracterizado por un discurso nacionalista, antiinmigrante y elitista. Sus mensajes se dirigían principalmente a una clase media alta y alta que veía amenazado su estatus por la globalización y la multiculturalidad. Sin embargo, este discurso no resonaba entre la clase obrera, que se sentía más identificada con los valores de la izquierda: justicia social, igualdad y solidaridad. De allí surgió el cambio estratégico en la nueva extrema derecha en España que se caracteriza ahora por su discurso anti-establishment (anti-sistema). También promueven valores tradicionales como la familia, la religión y el patriotismo.. Sin embargo, lo que diferencia a la nueva derecha es su enfoque en las preocupaciones económicas de la clase obrera, un sector importante del electorado. Así, han comenzado a adaptar sus mensajes para atraer a este grupo, incorporando a su discurso elementos como la defensa de los trabajadores, la crítica a la clase política tradicional y la oposición a las élites globalistas.

 

El Caso de VOX

 

El partido VOX ha sido el principal exponente de este nuevo discurso de la extrema derecha. Desde su fundación en 2014, VOX ha logrado un rápido crecimiento electoral, gracias en parte a su capacidad para conectar con la clase obrera. Su mensaje, que combina nacionalismo, antiinmigración y crítica al sistema económico, ha calado entre un sector de la población que se siente desilusionada con la política tradicional.

 

La narrativa de VOX incluye la defensa de los intereses nacionales frente a la globalización, la promoción de políticas que supuestamente protegen a los trabajadores españoles, y una fuerte oposición a la inmigración que, según ellos, perjudica a la clase obrera local. Esta estrategia ha encontrado eco en regiones que han sufrido desindustrialización y altos niveles de desempleo, donde los trabajadores se sienten abandonados por los partidos tradicionales.

 

El éxito de VOX no solo supone un desafío para la izquierda, que tradicionalmente ha contado con el apoyo de la clase obrera, sino también para el centro-derecha, que se enfrenta a la competencia por los votantes conservadores. La extrema derecha se presenta ahora como una alternativa viable para este sector del electorado, lo que puede fragmentar el voto y debilitar la posición política tanto de la izquierda como del centro-derecha. Además, el auge de la extrema derecha en España también supone un riesgo para la democracia española. Los discursos de VOX, a menudo cargados de xenofobia, antidemocracia y autoritarismo, pueden erosionar los valores fundamentales de la convivencia democrática, una convivencia vital tanto a nivel nacional como a nivel regional. La retórica antiinmigrante y la demonización de las élites políticas tradicionales no solo polarizan la sociedad, sino que también promueven un clima de desconfianza y división.

 

La nueva cara de la extrema derecha en España representa un reto significativo para la sociedad española. Su capacidad para conectar con la clase obrera la convierte en una fuerza política a tener en cuenta. Es necesario que tanto la izquierda como la derecha tradicionales se adapten a este nuevo escenario y articulen un discurso que vuelva a conectar con las preocupaciones y aspiraciones de la clase trabajadora. Al mismo tiempo, es fundamental defender los valores democráticos y luchar contra el discurso del odio y la discriminación que promueve la extrema derecha.

 

La política española se encuentra en un momento crucial, y la respuesta a este desafío definirá el futuro del país internamente pero sobre todo con sus aliados tradicionales. Solo a través de un compromiso renovado con la justicia social, la igualdad y la solidaridad, y mediante la defensa inquebrantable de los principios democráticos, se podrá contrarrestar la influencia creciente de la extrema derecha y preservar la cohesión social por una parte y las relaciones bilaterales con los países del entorno por otra parte.

 

 

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