20 junio 2026 / 00:06

La Casa del Periodismo

La ultraderecha española juega con fuego persiguiendo a los migrantes magrebíes

mares30 - julio 12, 2025

En las últimas horas, Torre Pacheco (Murcia) se ha convertido en el epicentro de una crisis social y racial que refleja una problemática mucho más profunda en la sociedad española. La persecución y estigmatización de jóvenes migrantes de origen magrebí, alentada por discursos de odio y campañas de desinformación, ponen en evidencia cómo la ultraderecha juega con fuego, poniendo en riesgo la convivencia y la estabilidad social.

 

El caso reciente de Abderrahim, injustamente señalado y víctima de un bulo viral que difundió sus datos personales junto a los de otros cuatro jóvenes, es solo la punta del iceberg. La agresión a Domingo y la posterior ola de acusaciones sin pruebas contra la comunidad marroquí son reflejo de una dinámica peligrosa, donde la desconfianza y el racismo institucional se alimentan mutuamente.

 

Desde Islam en Murcia se ha hecho un llamado urgente a la calma y a la no violencia, recordando que la comunidad magrebí es la primera interesada en que se haga justicia, sin importar la nacionalidad de los verdaderos culpables. Sin embargo, la manipulación mediática y política, especialmente por parte de partidos y grupos como Vox, Alvise Pérez, Desokupa y otros, ha avivado un clima de confrontación y odio que no solo afecta a las víctimas directas, sino a toda una comunidad que ya arrastra años de exclusión y racismo estructural.

 

No es casualidad que esta escalada coincida con recortes en servicios sociales y políticas migratorias cada vez más restrictivas desde la llegada de la extrema derecha a varias instituciones regionales y locales. El efecto es claro: una sociedad más dividida, vulnerable a la propagación de discursos que señalan a migrantes y musulmanes como chivos expiatorios de todos los males.

 

Los hechos hablan por sí solos. Mientras una parte de la ciudadanía se unía en una manifestación pacífica en defensa de la convivencia y contra la violencia, hordas ultraderechistas reventaron el acto, desatando una cacería de jóvenes magrebíes en las calles de Torre Pacheco. La violencia, lejos de ser un fenómeno aislado, está siendo instrumentalizada como arma política por quienes buscan polarizar y fragmentar el tejido social.

 

Desde Mares30 queremos dejar claro que estos linchamientos y discursos de odio no representan a la mayoría de españoles ni a los valores de convivencia y respeto que queremos promover. La historia nos recuerda episodios dolorosos como el de El Ejido hace 25 años, donde la criminalización colectiva causó un daño irreparable a comunidades enteras. La repetición de estos patrones no solo es injusta, sino profundamente peligrosa para el futuro de una sociedad plural.

 

Por eso, apelamos a la responsabilidad de las instituciones, los medios de comunicación y la ciudadanía en general para desmontar bulos, condenar el racismo y construir un proyecto común basado en la justicia, la igualdad y la dignidad de todas las personas, independientemente de su origen.

 

Jugar con fuego persiguiendo a los migrantes magrebíes es un riesgo que España no puede permitirse. La paz y la convivencia solo se consolidan desde el diálogo, el respeto y la inclusión. La ultraderecha debe entender que la exclusión y el odio solo generan más violencia y fractura social.

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