Toufiq Slimani- Casablanca
La escritora y especialista en judeoespañol marroquí, Line Amselem, defendió que “la convivencia es fundamental” en Marruecos y aseguró que la lengua haketía representa “la convivencia tal y como se vive en el Reino”, durante una entrevista concedida a Mares30 al margen de la proyección del documental “Ḥaketía, ḥaketía”, celebrada hoy domingo por la mañana en el Museo del Judaísmo Marroquí de Casablanca, en colaboración con el Instituto Cervantes de Casablanca. La proyección del documental contó con la presencia de la directora del Instituto Cervantes de Casablanca, Cristina Conde de Beroldingen.

La proyección estuvo seguida de una charla con la propia Line Amselem, impulsora y protagonista de este trabajo cinematográfico considerado el primero completamente dedicado a la cultura judeohispano-marroquí y a la lengua haketía, actualmente en peligro de desaparición.
El documental, dirigido conjuntamente por Line Amselem y el cineasta francés Pierre-Emmanuel Dersoir-Vermande, propone una mirada íntima, nostálgica y cargada de humor sobre la desaparición progresiva de esta lengua nacida de la convivencia histórica entre las culturas judía, española y marroquí en ciudades del norte de Marruecos como Tetuán, Tánger y Larache.

Durante su conversación con Mares30, Amselem explicó que el proyecto surgió de una pérdida personal y de una necesidad urgente de preservar una memoria oral que desaparece lentamente con las generaciones mayores.
“La película tiene aspectos familiares y nostálgicos, pero sobre todo he querido dar un testimonio de esta cultura entrevistando a personas que hablan el idioma haketía”, afirmó.
La investigadora subrayó que el objetivo principal no era únicamente conservar diccionarios o gramáticas, sino preservar “la lengua viva” a través de voces reales y testimonios humanos.
“Lo que necesitamos es la lengua viva y testimonios de este paso que se está dando hacia el momento en que se preserva y no se habla tanto el idioma”, señaló.

Amselem insistió además en que la haketía no puede entenderse únicamente como una variante del judeoespañol, sino como una expresión profundamente marroquí.
“La lengua es completamente marroquí, completamente judía y completamente española. Los tres elementos”, explicó.
La escritora recordó que la lengua incorporó naturalmente palabras y expresiones del árabe y del amazigh a lo largo de los siglos, como resultado de la convivencia histórica dentro de la sociedad marroquí.
“Todas las palabras de árabe se integran, también refranes y expresiones traducidas literalmente del árabe”, afirmó, recordando incluso cómo hablantes amazigh se sorprendían al reconocer palabras presentes también en la haketía.

Según explicó, los judíos expulsados de España mantuvieron el español como lengua de base, pero fueron incorporando elementos lingüísticos de los países donde se establecieron.
“Nosotros, al pasar primero la mayoría por Portugal y después instalarnos en Marruecos, hemos tomado palabras portuguesas y muchísimas palabras de árabe y del amazigh también”, indicó.
Uno de los aspectos centrales de la entrevista fue precisamente la dimensión simbólica de la haketía como reflejo de la convivencia cultural marroquí.
Preguntada por Mares30 sobre si la haketía podía entenderse como una herencia de convivencia entre culturas y religiones, Amselem respondió de forma clara: “Sí, es la convivencia tal y como se vive en Marruecos”.
La investigadora describió una convivencia basada en la cercanía cotidiana entre comunidades diferentes, compartiendo barrios, espacios y formas de vida, aunque conservando identidades propias.

“La gente vivía, convivía, a veces en las mismas casas, en los mismos barrios, pero intentaban no casarse entre sí para mantener cada cual su identidad”, explicó.
Aun así, destacó que la relación cultural y lingüística entre las distintas tradiciones permanecía profundamente integrada dentro del idioma. “En el idioma, la relación entre las tres culturas se mantiene de forma muy natural”, añadió.
Amselem también recordó que muchos hablantes históricos de haketía ni siquiera utilizaban ese término para referirse a su lengua. “La mayoría de los hablantes no decían que hablaban haketía, decían que hablaban español”, explicó, señalando que la conciencia de hablar una variante diferenciada apareció más tarde, especialmente tras la llegada de españoles peninsulares a Marruecos en el siglo XIX.

La obra parte además de una experiencia profundamente personal. El arrepentimiento de Line por no haber grabado la voz de su propia madre hablando haketía. Desde esa ausencia íntima, el documental construye una búsqueda de memoria a través de testimonios marcados por el exilio, la nostalgia y el humor.
Los protagonistas evocan una identidad múltiple profundamente vinculada a Marruecos y al legado sefardí hispánico, reflejando una memoria donde convergen la herencia judía, la cultura española y la realidad marroquí contemporánea.
Line Amselem es profesora titular en la Universidad Politécnica Hauts-de-France y especialista en literatura del Siglo de Oro, la Generación del 27 y el judeoespañol de Marruecos. A lo largo de su trayectoria ha publicado ensayos, relatos y traducciones de autores como Teresa de Ávila, Lope de Vega y Federico García Lorca.
Entre sus obras destacan “Pequeñas historias de la calle San Nicolás”, además de trabajos audiovisuales anteriores como “Tu boca en los cielos” y “Palabras que permanecen”, centrados igualmente en la memoria judeohispano-marroquí.
En 2012 fundó también un taller dedicado a la haketía en el Instituto Cervantes de París, consolidando una trayectoria marcada por la defensa de una lengua que, según quedó reflejado durante la proyección en Casablanca, representa mucho más que un patrimonio lingüístico: una memoria viva de la convivencia marroquí.









