El expresidente tunecino Moncef Marzouki se ha pronunciado sobre las protestas juveniles que atraviesan Marruecos en los últimos días, subrayando que lo que sucede en el Reino “tiene para mí la misma importancia que lo que ocurre en Túnez”, y recordando que considera a Marruecos como su “segunda patria”.
Desde su exilio en Francia, Marzouki señaló que sigue los acontecimientos “con el afecto y la preocupación de quien desea lo mejor para la estabilidad del país, la continuidad de su notable progreso y la realización de los sueños de su valiente juventud”. A su juicio, las protestas juveniles en Marruecos forman parte de “la naturaleza de todas las sociedades vivas”, y destacó el “notable nivel de madurez política” mostrado por los manifestantes, que han adoptado tres principios básicos: “no a los insultos, no a la violencia contra la policía y no a la destrucción de bienes públicos”.
El exmandatario tunecino consideró que esta línea pacífica debe conducir a la calma, pero insistió en que ello depende de una respuesta efectiva a las demandas de los jóvenes y de la continuación del proceso reformista.
Recordó en este sentido que en 2012 Marruecos logró sortear los efectos más duros de la ola del “primavera árabe” gracias a la intervención del monarca, que impulsó reformas políticas y constitucionales. “Tengo plena confianza en que el rey Mohamed VI gestionará esta crisis con la misma sabiduría que entonces, cuando evitó a Marruecos el altísimo precio que otros pueblos pagaron a causa de la contrarrevolución”, afirmó.
Marzouki, que mantiene desde hace décadas una estrecha relación intelectual y política con Marruecos, ha elogiado en numerosas ocasiones la experiencia marroquí como un ejemplo de gradualismo reformista en un contexto regional convulso. En su comentario concluyó con un mensaje de esperanza: “No hay noche que no termine. El pueblo marroquí, y sobre todo su juventud, sabrá conquistar sus legítimas aspiraciones de libertad, dignidad y justicia social”.









