Murcia se convirtió ayer sábado en escenario de una de las mayores manifestaciones de apoyo al pueblo palestino celebradas en España durante los últimos meses. Más de 15.000 personas colmaron la Gran Vía de Murcia, portando banderas palestinas y pancartas con lemas como “¡No es una guerra, es un genocidio!” o “Gaza resiste, el mundo despierta”, según Onda Regional.
La marcha, convocada por las plataformas Palestina Libre Región de Murcia y BDS Murcia, reunió a más de 50 colectivos sociales, sindicales y formaciones políticas, y se enmarcó dentro de la movilización estatal promovida por la Red de Solidaridad contra la Ocupación de Palestina (RESCOP). Los manifestantes exigieron el fin de la complicidad internacional con Israel y reclamaron acciones inmediatas para detener el genocidio en Gaza.
Participantes llegados desde Cartagena, Los Alcázares y los municipios del Noroeste murciano se unieron al recorrido que partió de la Plaza de la Fuensanta poco después de las seis de la tarde. Durante el trayecto, se desplegó una bandera palestina gigante, símbolo del sentimiento de unidad y de la persistente empatía del pueblo murciano con la causa palestina.
“El futuro palestino no se negocia en un despacho, pertenece al pueblo palestino”, afirmó Salma, una de las portavoces que leyó el manifiesto final ante la Delegación del Gobierno en Murcia, donde concluyó el acto pasadas las nueve de la noche. La declaración denunció las “complicidades políticas, económicas y mediáticas que permiten que Israel siga masacrando a la población civil”.
Entre los asistentes se encontraban activistas, estudiantes, familias y representantes de colectivos de derechos humanos, así como ciudadanos de origen árabe y magrebí que quisieron expresar su apoyo desde el sur de España, una región históricamente vinculada al Mediterráneo y a la cultura árabe.
Con esta movilización, Murcia se sumó a una jornada de protesta que recorrió las principales ciudades españolas —Madrid, Barcelona, Valencia, Granada, Sevilla— en un clamor conjunto por la justicia y la paz en Palestina.
El mensaje fue unánime: no se trata de un conflicto equilibrado, sino de una agresión sistemática contra un pueblo que resiste bajo el asedio y la ocupación.
“No es una guerra, es un genocidio. Y no vamos a callar”, repitieron miles de voces en las calles murcianas, recordando que la solidaridad mediterránea también se escribe en español y árabe.









