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Moratinos a Mares30: Benaisa representa lo mejor de la diplomacia marroquí y es uno de los valedores de España que ha sabido entender la psicología española

Mares 30 - marzo 9, 2025

Entrevistado por Toufiq Slimani 

La muerte dolorosa del intelectual y exministro de Exteriores del Reino de Marruecos, Mohamed Benaïssa, me hizo recordar al escritor hispanoamericano Ernesto Sabato y su ensayo titulado “Antes del Fin”. La sabiduría y generosidad intelectual de Benaïssa tienen su raíz en la sabiduría africana. La muerte de Benaïssa es como la muerte de un viejo, maestro y sabio en nuestras tierras. El gran poeta africano Senghor le dijo a Sabato en Dakar que “la muerte de uno de esos ancianos (africanos) es lo que para ustedes en (Occidente) sería el incendio de una biblioteca de pensadores y poetas”. Benaïssa ha dejado un vacío tremendo, pero ha dejado también semillas y un legado imborrable.

 

Debido a mi campo de trabajo e investigación, me vino a la cabeza escuchar y entrevistar a uno de los colegas y amigos cercanos al difunto Benaïssa. El más capacitado en el mundo hispánico para hablar de Benaïssa es el gran humanista y diplomático Miguel Ángel Moratinos. En esta entrevista concedida a Mares30, Moratinos deja unas ideas, reflexiones e impresiones profundas sobre su amigo Benaïssa.

 

Las excelentes relaciones hispano-marroquíes se deben también al trabajo realizado por Benaisa. España pierde a uno de sus valedores que “siempre ha sabido entender y conocer la psicología española y las sensibilidades españolas”. “Benaïssa representa lo mejor de la diplomacia marroquí”. Son expresiones profundas de Moratinos que hablan por sí solas.

 

Miguel Ángel Moratinos fue Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación de España (2004-2010). Y coincidió con Benaïssa durante 4 años que marcaron la historia diplomática de ambos reinos.

 

El diplomático español Miguel Ángel Moratinos es el actual Alto Representante para la Alianza de Civilizaciones, con rango de Secretario General Adjunto. Un hombre que dedica todo su tiempo para el diálogo y la cooperación entre distintas religiones, comunidades y naciones. Una misión compartida con Benaïssa quien dedicó su vida a contribuir a la paz y al entendimiento entre los pueblos.

 

Señor ministro, sé que es un momento difícil. Mis más sinceras condolencias por la pérdida del ex ministro marroquí Benaisa. No tengo una pregunta. Le dejo la palabra. 

 

Para mí, es un momento enorme de tristeza. Una gran tristeza, difícilmente poder entenderla. Para la pérdida de un gran amigo, de una gran personalidad, de un gran ministro y de un gran estadista en Relaciones Internacionales, es un momento muy doloroso.

 

Pero lo único que me consuela es saber que he podido aprender, compartir y trabajar juntos para construir un mundo mejor, tanto en la escena internacional como en la regional, como en la bilateral entre España y Marruecos. Y si hay un ministro de Relaciones Exteriores de Marruecos que podíamos calificar de amigo de España, ese es el ministro Mohammed Benaisa. Benaisa representa lo mejor de la diplomacia marroquí, que siempre buscó consolidar y establecer una relación intensa, pacífica y transparente y amistosa con España. Esa relación la construimos.

 

¿Se entiende de sus palabras que Benaisa tenía un don diplomático especial y muy cercano a España? 

 

Él tenía lógicamente ya un pasado de conocimiento y de acercamiento a lo que era la cultura y las costumbres españolas. En su ciudad natal, Arcila, que luego dirigió como alcalde, ha trabajado con gran empeño para modernizarla y conseguir que hoy día Arcila sea un punto de referencia en el Norte de África.

 

El ministro Benaisa siempre tuvo hacia España una mirada diferente a lo que algunas de las otras personalidades del Makhzan marroquí podían poder tener con su vecino del norte. Y cuando nuestros caminos se cruzaron y los dos ejercimos la responsabilidad de ser ministros de Asuntos Exteriores del Reino de Marruecos y del Reino de España, nos encontramos con el desafío de construir una relación que fuese estable, que no fuese dependiente de los vaivenes, de las crisis que todos países vecinos pueden tener. Que a pesar de las eventuales diferencias, pudiéramos siempre encontrar que son más los puntos de convergencia que los puntos que nos separan.

 

¿Podemos decir que las excelentes relaciones bilaterales hoy por hoy entre Marruecos y España tienen sus orígenes, en parte, en vuestra época como ministros de Exteriores? 

 

Creo que el buen y excelente momento que ahora viven las relaciones hispano-marroquíes se debe al trabajo realizado por el ministro Benaisa y modestamente con mi colaboración que supimos encontrar la agenda y sobre todo el compromiso para poder llevar nuestras relaciones a una situación de serenidad y de confianza mutua.

 

Hoy día los españoles y los marroquíes debemos de ofrecer un testimonio y un agradecimiento profundo a la labor de este gran ministro. Un ministro conocido en África, en Oriente Próximo, en América Latina,… un ministro que gozaba de un prestigio internacional.

 

La muerte de Benaisa es una gran pérdida para Marruecos y para Arcila. ¿Podemos decir que es una pérdida también para España? 

 

Para nosotros los españoles perdemos a uno de nuestros valedores que siempre ha sabido entender y conocer la psicología española y las sensibilidades españolas, pero, no obstante, tenemos su legado y es el legado que se fue construyendo año tras año en los distintos foros de Arcila, más de 43 foros. La última vez que tuve la suerte y el privilegio de estar con él fue en el último Foro, en el mes de octubre de 2024, donde como siempre se despidió con un “Adiós, amigo”, era su fórmula en castellano cuando nos despedíamos, y ese “adiós, amigo” pues esta vez es una despedida triste, pero que se enriquece con su legado.

 

¿Señor ministro, puede contarnos algún detalle especial con Benaisa a nivel diplomático o amistoso? 

 

Los dos tenemos tantas experiencias, tantas anécdotas, tantos momentos vitales que hemos compartido que es muy difícil resumir en una pequeña reseña periodística. Hay muchos momentos que reflejan el carácter de confianza y de amistad que nos unía, pero yo recuerdo una en particular que es con la crisis migratoria 2007-2008, donde gracias a nuestra relación particular y amistosa, pudimos convertir una crisis en una oportunidad, y la Conferencia Euro-Africana de Migración y Desarrollo, que se celebró en Marruecos, marca un antes y un después en cómo tratar los flujos migratorios y ese desafío tan presente hoy día en las agendas nacionales e internacionales.

 

La Declaración de Rabat tras esa Conferencia sigue siendo una declaración que yo aconsejaría a todos los líderes europeos y africanos que volviesen a leer, pero sobre todo que la intentasen aplicar, porque ahí están recogidos los principios y los mecanismos para conducir y resolver nuevos temas fundamentales que es la circulación de personas entre el Norte y el Sur, entre África y Europa. Las propuestas y la intervención del ministro Benaisa nos permitieron encontrar la solución a un momento muy difícil que vivieron las naciones marroquíes y españolas.

 

Hay un momento muy importante y especial en la historia de las dos naciones, y segurísimo que el ministro Benaisa le ha contado algo de eso porque él fue testigo de la crisis de Perejil. Tras su nombramiento como ministro de Exteriores por el presidente Zapatero, los dos lograron superar lo heredado de Perejil. ¿Qué le contó Benaisa sobre esa crisis? 

 

Sí, sí, me contó toda la crisis, pero no voy a entrar en detalles. Él siempre defendía, con todo su compromiso, los intereses de su país, de Marruecos, al mismo tiempo siempre tenía en su voluntad evitar una espiral que pudiese llevar a una ruptura o una, digamos, degradación de las relaciones con España.

 

Benaisa jugó un papel positivo y constructivo para encontrar una solución y sé cómo actuó precisamente para que de esa crisis todos tuviéramos nuestras lecciones y poder posteriormente establecer una relación de confianza, que es lo que faltaba, de mutua confianza para superar los distintos problemas que pueden surgir entre dos países vecinos que es lógico a lo largo de la historia y por razones de geografía pues pueden encontrarse de vez en cuando algunos en momentos de crisis o de desencuentro.

 

Señor ministro, dos preguntitas y terminamos. Usted ha dicho que el ministro Benaisa conoce la psicología y la personalidad española. ¿Cree que en Marruecos hay personas como Benaisa capaces de entender la psicología y la personalidad española y de hacer frente a los momentos difíciles? 

 

Yo creo que sí, porque además, sobre todo tenemos la gran suerte y el gran honor de tener a Su Majestad el rey Mohamed VI, que es también de las personalidades marroquíes, que también entiende y comprende perfectamente cuáles son las relaciones y cómo deben ser con España.

 

Benaisa dejó su legado y todos los ministros que le han sucedido y han asumido la cartera de la diplomacia marroquí ya reconocen lo que fue el trabajo de su antecesor, como ministro, por lo tanto, estoy seguro que ahora hay una gran escuela de hispanistas en Marruecos, que están siguiendo las pautas, los principios, las enseñanzas que en su momento puso sobre el terreno en el trabajo el ministro Benaisa.

 

Cuando muere el fundador y la cabeza pensante de cualquier proyecto siempre se habla del futuro. Benaisa ha dejado una gran herencia, un gran legado, que es el Foro de Arcila. ¿Cómo ve el futuro de este necesario y estratégico Foro hoy en día? 

 

Creo que será lógicamente sin él, porque él era el alma, no podemos negar que fue el alma, era el impulsor, era el creador, era el que sabía convocar y reunir a personalidades de todos los rincones del mundo. En el Foro se encontraba un representante de Chile con representantes africanos, a modo de ejemplo. Yo he aprendido mucho del Foro de Arcila, me permitió conocer a mis interlocutores africanos, subsaharianos, de Latinoamérica, de Asia, del Medio Oriente, por lo tanto es indudable que su pérdida, su ausencia física se sentirá. Pero los que hemos tenido el honor y el privilegio de participar, yo más desde el año 2004 no he fallado en ninguna cita, salvo el 2022, tenemos la obligación de animar al equipo que trabajaba con el ministro Benaisa a convocar y a seguir manteniendo el Foro.

 

Arcila no puede desaparecer, Arcila tiene que empezar una nueva etapa, Arcila tiene que seguir siendo ese rayo cultural de puente de enlace entre Europa, Mediterráneo y África, y creo que todos tenemos que compartir esa responsabilidad para darle ese homenaje vivo al que fue el gran creador del Foro de Arcila.

 

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