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Najat El Hachmi: No es simple xenofobia ni rechazo al ilegal; es morofobia pura y dura

mares30 - julio 19, 2025

La escritora catalana de origen marroquí, Najat El Hachmi, ha alzado la voz contra la creciente ola de racismo y violencia hacia los jóvenes de origen inmigrante en España, en un artículo titulado “Duele el odio” publicado ayer sábado por en el diario El País. Con una prosa cargada de dolor y lucidez, la autora denuncia una morofobia profunda y persistente que afecta a generaciones enteras, muchas de ellas nacidas en suelo español.

 

“Nuestros hijos son de aquí de toda la vida, no han vivido ni quieren vivir en ningún otro sitio, pero eso no les ahorra ni los insultos racistas ni la discriminación”, denuncia lo que está pasando en el país vecino.

 

La escritora, reconocida por obras como El último patriarca y Siempre han hablado por nosotras, señala que los jóvenes descendientes de inmigrantes, en especial magrebíes, son convertidos en chivos expiatorios de una España que aún no asume su diversidad. En lugar de centrarse en las víctimas, reclama que se enfoque el análisis en quienes propagan el odio.

 

“El foco no debería ponerse en las víctimas sino en los verdugos —escribe—, cobardes que en manada se abalanzan sobre chicos a los que doblan en tamaño y edad.”

 

El texto cobra especial fuerza al referirse a la violencia reciente vivida en localidades como Torre Pacheco, donde jóvenes de origen magrebí han sido objeto de agresiones por parte de grupos ultras. La autora cuestiona abiertamente el papel de los partidos políticos que, en su opinión, han normalizado el discurso de odio, y se dirige directamente al Partido Popular por sus alianzas con Vox.

 

“¿De verdad esto es lo que quieren para España? ¿Que se anime a nuestros hijos a matarse entre ellos? ¿Le vale la pena al PP sacrificarnos, sacrificar a mis hijos, por disputarle un puñado de votos a esos fascistas?”, interroga con dureza.

 

En un tono íntimo pero rotundo, El Hachmi comparte el dolor de una madre que teme por sus hijos, no por lo que hayan hecho, sino por el simple hecho de existir con una determinada piel, unos determinados rasgos. “Es la tristeza de ser rechazados no por lo que hacemos, sino por lo que somos”, lamenta.

 

Frente a las narrativas que justifican la presencia migrante solo por su utilidad económica, la autora lanza una advertencia. “Dejen de humillarnos diciendo que venimos a ocupar los trabajos que los españoles no quieren hacer. No somos ciudadanos de segunda generación ni de tropecientosmil. Somos ciudadanos, punto”, avisó.

 

El Hachmi apunta a una crisis de valores y de ciudadanía, en la que quienes realmente están desintegrados no son los hijos de inmigrantes, sino aquellos que niegan la legalidad, el Estado de derecho y el respeto a la convivencia.

 

“¿Quién les ha convertido en antisistema sin el más mínimo respeto por la labor de la justicia o los cuerpos de seguridad del Estado?”, se pregunta, girando el debate hacia los responsables reales del odio.

 

Con este artículo, Najat El Hachmi no solo lanza un grito de alerta, sino que pone en evidencia el fracaso colectivo de una parte de la sociedad española para reconocer e integrar su pluralidad identitaria. Un llamado urgente a la reflexión política, institucional y ciudadana frente al avance del racismo impune.

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