20 junio 2026 / 00:15

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“Pájaros de Verano” de Colombia inaugura el verano cinematográfico de Casablanca

mares30 - mayo 11, 2026

La Embajada de Colombia en Marruecos inauguró ayer domingo en Casablanca, la capital económica marroquí, un ciclo dedicado al cine colombiano contemporáneo con la proyección de la película “Pájaros de Verano”, en una iniciativa cultural organizada en colaboración con el Instituto Cervantes de Casablanca y el American Arts Center con el objetivo de acercar al público marroquí la diversidad cultural y artística de Colombia a través del séptimo arte.

 

 

La apertura oficial del ciclo tuvo lugar a las cinco de la tarde en el teatro del American Arts Center de Casablanca, donde diplomáticos, responsables culturales y asistentes marroquíes y extranjeros participaron en el estreno de esta obra cinematográfica dirigida por Cristina Gallego y Ciro Guerra, considerada una de las películas colombianas más destacadas de los últimos años por su profundidad social, estética visual y carga antropológica.

 

El embajador de Colombia en Rabat, Carlos Arturo Forero Sierra, encabezó la inauguración acompañado por Cristina Conde, directora del Instituto Cervantes de Casablanca, además de responsables del American Arts Center, en una velada marcada por el diálogo cultural entre Marruecos y Colombia y por la voluntad compartida de reforzar los intercambios artísticos entre ambos países.

 

 

Las proyecciones fueron organizadas en español con subtítulos en inglés y con entrada gratuita dentro del límite de plazas disponibles, en un formato pensado para acercar el cine colombiano contemporáneo al público marroquí y abrir un espacio de descubrimiento mutuo entre ambas sociedades.

 

En declaraciones concedidas al diario marroquí Mares30 desde Casablanca, el embajador colombiano expresó su satisfacción por la puesta en marcha de esta iniciativa conjunta y destacó el espíritu de cooperación que permitió organizar este ciclo cinematográfico.

 

 

“Estamos muy contentos hoy acá en Casablanca, en el Centro Americano de Artes, en un trabajo colaborativo con el Instituto Cervantes, con el Centro Americano de Artes y nosotros, para presentar un pequeño ciclo de cine colombiano”, afirmó el diplomático colombiano, precisando que el programa incluye “tres películas que vamos a presentar en tres semanas” y que forman parte “del nuevo cine que estamos sacando”.

 

Forero Sierra explicó que la elección de “Pájaros de Verano” para abrir el ciclo no fue casual, sino que responde al fuerte contenido cultural y social de una película centrada en la comunidad indígena wayuu de La Guajira colombiana y en las transformaciones profundas provocadas por la economía ilegal y el narcotráfico en las estructuras tradicionales de esa sociedad.

 

 

“Vamos a tener la oportunidad de conocer más de cerca las tradiciones, la cultura, la cosmovisión de los indígenas wayuu y cómo los conflictos y problemas sociales influyen en este tipo de comunidades, a veces de manera involuntaria o por necesidad”, declaró.

 

La película, estrenada originalmente en 2018, sitúa su historia en la península de La Guajira, en el norte de Colombia, donde una familia wayuu termina involucrada en los inicios del narcotráfico durante las décadas de los años sesenta y setenta. La obra narra cómo la ambición económica y el dinero fácil terminan erosionando los códigos de honor, las estructuras familiares y las tradiciones ancestrales de una comunidad indígena históricamente ligada al desierto y a sus normas culturales.

 

 

La historia gira alrededor de Rapayet Abuchaibe y Zaida, miembros de clanes wayuu cuya unión matrimonial desencadena una cadena de acontecimientos relacionados con el tráfico de marihuana hacia Estados Unidos. Lo que comienza como una búsqueda desesperada de recursos para pagar una dote tradicional termina transformándose en una espiral de violencia, decadencia moral y enfrentamientos entre clanes.

 

La película, dividida en cinco episodios con estructura cercana al poema épico, mezcla elementos etnográficos, simbólicos y sociales para mostrar el choque entre dos mundos: el de las tradiciones indígenas y el de las influencias externas asociadas al narcotráfico, al dinero y a la cultura occidental.

 

 

Uno de los mensajes centrales de la obra reside precisamente en cómo la ambición termina destruyendo una comunidad basada en códigos ancestrales de respeto, familia y equilibrio social. La película no presenta únicamente el nacimiento del narcotráfico colombiano, sino también la degradación progresiva de una cultura indígena atrapada entre la modernidad, el comercio ilegal y la pérdida de valores tradicionales.

 

El embajador colombiano describió la película como “bastante interesante” y manifestó su deseo de que el público marroquí participe activamente en las próximas proyecciones previstas dentro del ciclo.

 

“Queremos que los marroquíes puedan conocer y aprender un poco más de nuestra cultura y nuestras artes”, señaló.

 

Durante su conversación con Mares30, Forero Sierra insistió además en las semejanzas culturales entre Marruecos y Colombia, especialmente en el valor concedido a las tradiciones, a la familia y al respeto hacia las comunidades ancestrales.

 

 

“Hay muchas tradiciones en nuestras culturas indígenas que son respetadas. La Constitución colombiana ha reconocido los derechos de los pueblos indígenas y como tal se respetan sus costumbres y su cosmovisión”, explicó.

 

El diplomático colombiano defendió también la necesidad de desmontar ciertos estereotipos que presentan a América Latina y al mundo árabe como universos culturales alejados entre sí.

 

“La idea es que la gente empiece a establecer esas similaridades entre culturas, porque a veces decimos que los pueblos árabes y los latinoamericanos no nos parecemos, no, mentira, hay muchísimas semejanzas entre nosotros”, afirmó.

 

 

En ese mismo contexto, recordó igualmente los múltiples vínculos lingüísticos e históricos compartidos entre ambas regiones, subrayando que “desde hace muchos años ya sabemos que nuestros idiomas tienen muchos puntos de confluencia”.

 

Forero Sierra aprovechó la ocasión para presentar al público marroquí una imagen más amplia de Colombia, más allá de los paisajes desérticos mostrados en “Pájaros de Verano”.

 

“Aquí vamos a ver el desierto de la Guajira, pero les recuerdo que Colombia no solo es desierto, también tenemos playas, tenemos selvas tropicales”, indicó, explicando además que el clima colombiano “no se rige por estaciones, sino que se rige por la altitud”.

 

“Después de estar a mucho calor, tú tienes la oportunidad en Colombia de descender conduciendo durante dos horas y ya estás en climas más temperados, subes más las montañas y estás en clima frío”, detalló.

 

 

El embajador concluyó subrayando que precisamente esa diversidad cultural, humana y geográfica constituye uno de los principales mensajes que Colombia desea transmitir al público marroquí mediante este ciclo cinematográfico organizado en Casablanca.

 

“Es una riqueza cultural que poco a poco queremos compartir con los marroquíes”, afirmó.

 

La inauguración del ciclo cinematográfico colombiano en Casablanca se produjo además en un contexto marcado por la voluntad de reforzar las relaciones bilaterales entre Marruecos y Colombia a través de la cultura, pese a las diferencias políticas existentes entre Rabat y Bogotá.

 

El embajador Carlos Arturo Forero Sierra recordó, en la entrevista con Mares30, que ambos países se preparan para celebrar próximamente “50 años de relaciones diplomáticas”, describiendo a Marruecos como “un país amigo, hermano y con el que hemos compartido muchas cosas”.

 

El diplomático reconoció que las relaciones bilaterales han vivido “subes y bajas”, aunque insistió en que siempre se han desarrollado “desde el punto de vista del respeto”, particularmente el respeto “a las políticas particulares de cada uno, a los derechos humanos y a los principios básicos del derecho internacional”.

 

Mientras tanto, destacó que ambos países continúan trabajando para fortalecer la cooperación cultural, académica y comercial como puentes capaces de construir “una relación más fructífera y más profunda con el pueblo marroquí”.

 


El ciclo cinematográfico continuará durante las próximas semanas en Casablanca con nuevas proyecciones de cine colombiano contemporáneo, dentro de una programación destinada a consolidar el diálogo cultural entre Marruecos y Colombia a través del arte y del cine.

Categorías : América Cultura