Dakni Khadija
El objetivo final de España respecto a su relación con Marruecos durante 2025 es la reapertura de la aduana de Melilla y la apertura de la de Ceuta. Un propósito asequible pero resulta difícil su implementación completamente. Marruecos exige que sea un proceso gradual. Ante esta situación, desde España abordan dos posibles escenarios: el pesimista y el optimista. Una conclusión débil o debilita por los hechos hoy sobre el terreno.
El informe «España en el mundo en 2025: perspectivas y desafíos», elaborado por el Real Instituto Elcano, ofrece un análisis de los retos geopolíticos y estratégicos más relevantes que afectarán a España y su entorno en los próximos años. Este documento, que presenta escenarios optimistas y pesimistas, abarca temas como la seguridad global, la política exterior española, la migración, y las dinámicas de las relaciones internacionales en regiones clave como Europa, África y Oriente Medio.
Entre los puntos más destacados del informe, las relaciones con Marruecos adquieren un papel central, especialmente en lo relativo a la gestión de fronteras, la apertura de aduanas y su papel en la estabilidad del Mediterráneo. Por otro lado, la situación en Oriente Medio, con los conflictos en Gaza, Siria y el Sahel, así como la amenaza del terrorismo yihadista, se presenta como un desafío crucial para la seguridad global, con implicaciones directas para España y sus vecinos del norte de África. El impacto de la migración, tanto en su dimensión económica como humanitaria, también se analiza como uno de los temas prioritarios para el próximo año. Este informe ofrece una perspectiva integral de los desafíos compartidos y la importancia de la cooperación internacional para afrontarlos.
Desde una perspectiva pesimista, España podría enfrentar mayores dificultades en su relación con Marruecos debido a las presiones externas, especialmente las ejercidas por Estados Unidos sobre Europa. Esta situación podría limitar los márgenes de actuación de España en su política exterior, complicando la gestión de las delicadas relaciones bilaterales, incluyendo la cuestión de Ceuta y Melilla. Aunque la apertura de las aduanas en estas ciudades ha sido un avance significativo, la incertidumbre internacional amenaza con desestabilizar este progreso, según el informe de Elcano. Una conclusión discutible porque las aduanas ya están abiertas aunque de forma gradual. Parece que el informe se escribió antes de que se reabrieran las aduanas de Ceuta y Melilla.
En un escenario optimista, la apertura definitiva de las aduanas podría consolidarse, favoreciendo un mayor entendimiento entre Marruecos y España. Asimismo, la cooperación en áreas clave como la migración y la seguridad fronteriza podría reforzarse, demostrando que ambos países tienen un interés compartido en estabilizar la región y fortalecer sus relaciones económicas y políticas.









