En medio de uno de los momentos políticos más delicados de su trayectoria como Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, recibe un inesperado balón de oxígeno en forma de buenos datos económicos y sociales.
Las cifras de afiliación a la Seguridad Social publicadas este miércoles confirman un cierre de año muy positivo para el mercado laboral español y suponen, en la práctica, un alivio político de gran valor para un Ejecutivo cercado por la oposición y debilitado por múltiples frentes internos.
La Seguridad Social española suma más de medio millón de nuevos afiliados en lo que va de 2025 y consolida los 21,8 millones de ocupados en la serie desestacionalizada, alcanzando los 21.864.699 afiliados a mitad de diciembre. En términos ajustados, el sistema ha incorporado 501.292 ocupados desde enero, una cifra superior a la registrada en el mismo periodo de 2024 y que confirma la solidez del ritmo de creación de empleo al cierre del año.
En el último año, la afiliación ha crecido en 516.814 empleos, situándose en niveles comparables a los previos y posteriores a la pandemia, mientras que desde diciembre de 2023 el aumento acumulado supera el millón de afiliados. Si se amplía la perspectiva a diciembre de 2022, antes de la entrada en vigor de la reforma laboral, el incremento alcanza los 1,57 millones de personas, un dato que el Gobierno presenta como prueba de estabilidad estructural del empleo.
La ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, subrayó que nunca se habían alcanzado niveles tan elevados de ocupación, destacando no solo el volumen sino también la mejora en la calidad del empleo. En la serie diaria, el sistema llegó incluso a superar puntualmente los 21,9 millones de afiliados, una cota simbólica que refuerza el mensaje de fortaleza económica.
Estos datos llegan en un contexto político extremadamente adverso para Sánchez, marcado por los casos de corrupción y acoso sexual que afectan a personas de su entorno político, la ruptura con Junts per Catalunya y una creciente presión parlamentaria y mediática.
En ese escenario, el empleo se convierte en el principal argumento defensivo del Gobierno y en un auténtico “regalo navideño” para un presidente más acosado que nunca, que encara el final de año con la economía como su principal tabla de salvación.









