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Shlomo Ben Ami alerta del apoyo mutuo entre autócratas y denuncia su estrategia de victimización

mares30 - septiembre 14, 2025

El exministro de Asuntos Exteriores de Israel, Shlomo Ben Ami, nacido en Tánger (Marruecos, 1943) y vicepresidente del Centro Internacional de Toledo para la Paz, advirtió en un artículo publicado este sábado en el diario español El País sobre la forma en que los líderes populistas y autoritarios se sostienen en el poder. Según su análisis, figuras como Donald Trump, Jair Bolsonaro, Benjamín Netanyahu o Álvaro Uribe comparten una misma estrategia: utilizar sus problemas judiciales para presentarse como víctimas de un sistema injusto y reforzar así sus regímenes.

 

Ben Ami recuerda que la historia ya mostró cómo los tiranos se presentan como protectores de la democracia mientras socavan sus instituciones. A su juicio, lo que está en juego no es solo la manipulación de la opinión pública, sino la destrucción paulatina del Estado de derecho. Cita como ejemplos el caso de Netanyahu, procesado por corrupción y soborno mientras libra una guerra en Gaza que, sostiene, sirve también para desviar la atención de su juicio; o el de Trump, primer presidente estadounidense condenado penalmente, que alentó a sus seguidores a asaltar el Capitolio en enero de 2021 y luego indultó a casi 1.600 implicados.

 

El exministro también repasa cómo Bolsonaro, tras perder las elecciones de 2022 frente a Luiz Inácio Lula da Silva, cuestionó la legitimidad de los comicios y alentó el asalto a las sedes de los poderes del Estado en Brasilia. Desde entonces, pide amnistía para los condenados por esos hechos y denuncia una supuesta persecución. En Colombia, añade Ben Ami, el expresidente Álvaro Uribe sostiene que las condenas por manipulación de testigos y las investigaciones por su relación con una masacre de campesinos en 1997 son una “venganza política”, narrativa que encuentra eco en los medios de derechas y moviliza a sus seguidores.

 

El análisis subraya que estos líderes no solo imitan tácticas entre sí, sino que se apoyan mutuamente en la arena internacional. Trump, por ejemplo, ha defendido a Bolsonaro y a Uribe, llegando incluso a imponer sanciones contra jueces brasileños y colombianos que investigaban a estos políticos. En el caso de Netanyahu, el presidente estadounidense ha pedido públicamente que se le indulte, y llegó a amenazar con suspender la ayuda militar a Israel si prosigue lo que calificó de “caza de brujas” judicial.

 

Para Ben Ami, esta red de apoyos convierte a Trump en una especie de mecenas de los populistas autoritarios, normalizando sus propias prácticas y legitimando la erosión de las democracias liberales.

Finalmente, el autor advierte de que estos dirigentes utilizan la religión como escudo político. Aunque no sean realmente creyentes, afirma, cultivan alianzas con grupos religiosos influyentes y algunos llegan a proclamarse elegidos por Dios para salvar a sus países. En el caso de Trump, recuerda Ben Ami, su frase “Quien salva a su país no viola ninguna ley” refleja de manera inquietante cómo la combinación de patriotismo y misión divina se convierte en el último refugio para justificar la impunidad.

 

Con esta tribuna, Ben Ami alerta sobre una deriva global en la que autócratas convertidos en delincuentes logran presentarse como mártires, debilitando democracias y respaldándose mutuamente en una alianza que trasciende fronteras.

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