La periodista y escritora española Soledad Gallego-Díaz alertó en un artículo publicado este domingo por El País sobre la erosión del centro político en España y en otras democracias occidentales, un fenómeno que, según explicó, está alimentando la polarización y debilitando a los partidos tradicionales.
Una estrategia global de polarización
Gallego-Díaz señaló que los grandes estrategas de la extrema derecha en distintos países han promovido la idea de que “el centro no existe”, impulsando una visión política reducida a dos bloques: extrema derecha y extrema izquierda. Según la periodista, esta estrategia, respaldada por importantes recursos económicos, ha contribuido a la desaparición de partidos liberales históricos en Europa, como el británico, y ha consolidado a figuras como Nigel Farage.
Impacto en el Partido Popular
En España, el Partido Popular (PP) se presentó durante años como heredero del centrismo de Adolfo Suárez, pero progresivamente —subraya Gallego-Díaz— fue adoptando el discurso de la polarización, lo que abrió espacio al partido ultraderechista Vox. La columnista considera que esta renuncia al centro ha debilitado al PP y fortalecido a su competidor más radical. Solo el presidente de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, mantiene, a juicio de la autora, una apuesta por recuperar el voto centrista, estrategia que ya le dio mayoría absoluta en 2022.
El caso del Partido Socialista
Respecto al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Gallego-Díaz indica que tampoco existe hoy una corriente interna que advierta a Pedro Sánchez sobre los riesgos de la polarización. La aparición de Podemos y posteriormente de Sumar modificó el panorama en la izquierda, pero en la actualidad el PSOE se habría sumado plenamente a la estrategia de confrontación política.
Una democracia sin centro
La veterana periodista concluye que la renuncia de las principales fuerzas políticas a movilizar el voto moderado deja a la sociedad española atrapada en una dinámica de confrontación. En su opinión, tanto el PP como el PSOE parecen convencidos de que la polarización constituye su principal vía de éxito electoral, pese a los riesgos que entraña para la estabilidad democrática.









