En un giro inesperado del panorama político boliviano, Rodrigo Paz Pereira, senador y exalcalde de Tarija por el Partido Demócrata Cristiano (PDC), se posicionó en primer lugar en las elecciones generales de este domingo con un 32,08% de los votos válidos, según el Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (Sirepre) del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Lo sigue el expresidente Jorge Tuto Quiroga, de la Alianza Libre, con 26,24%, perfilando una inédita segunda vuelta que se celebrará el 19 de octubre.
El resultado deja fuera de la contienda a Samuel Doria Medina, de la Alianza Unidad, quien quedó en tercer lugar con 19,93%, a pesar de liderar las encuestas hasta etapas finales de la campaña. Otros candidatos como Andrónico Rodríguez, Manfred Reyes Villa, Eduardo del Castillo, Jhonny Fernández y Pavel Aracena obtuvieron porcentajes menores, sin posibilidad de disputar el balotaje.
La jornada electoral transcurrió en general con normalidad y alta participación, con más de 7 millones de bolivianos acudiendo a las urnas. Sin embargo, se reportaron incidentes aislados en zonas como Entre Ríos, donde un explosivo previo a la votación y abucheos hacia algunos candidatos provocaron tensión, aunque sin afectar el desarrollo global de los comicios.
Tras conocerse los resultados, Rodrigo Paz agradeció el apoyo del electorado, especialmente del área rural y de El Alto, y llamó a la reconciliación nacional. En un discurso desde el Prado paceño, aseguró que su proyecto busca “construir la reconciliación de la patria y retomar la fuerza productiva”, al tiempo que prometió luchar frontalmente contra la corrupción, según diarios bolivianos.
Por su parte, Jorge Tuto Quiroga felicitó a Paz y resaltó la importancia de cambiar la cultura de ataques post-electorales, subrayando que esta segunda vuelta representa una oportunidad para consolidar la democracia en el país. Asimismo, Samuel Doria Medina anunció su apoyo a Paz, cumpliendo con el compromiso que había asumido durante la campaña.
Analistas políticos interpretan que la irrupción de Paz refleja un rechazo a la polarización tradicional y la preferencia de los votantes por una alternativa de centro-derecha, marcada por una campaña austera y cercana al electorado, en contraste con las fuertes inversiones en publicidad de otros candidatos. La segunda vuelta será decisiva para determinar si este nuevo bloque político logra acceder al poder tras casi dos décadas de predominio de la izquierda en Bolivia.









