La historia de Rhzala El Mazouki y de decenas de trabajadoras marroquíes en la campaña de la fresa de Huelva (España) refleja que el trabajo temporal en España puede ser también una semilla para el emprendimiento en Marruecos. Gracias a un programa de formación impulsado por la empresa onubense Agromartín, la Fundación Cepaim y la Diputación de Huelva, varias de estas mujeres han transformado sus ahorros en proyectos cooperativos que fortalecen la economía de sus comunidades.
El Mazouki, con 16 campañas a sus espaldas en los invernaderos onubenses, abrió en 2024 una panadería en Sidi Kacem, en el Medio de Marruecos, con la intención de consolidar un negocio familiar en el que también participa su hija. Como ella, otras temporeras han dado el salto al autoempleo: Saida El Houti consolidó una pequeña explotación ganadera en Sidi Redouane, mientras que Jamaa El Majdoubi se ha convertido en artesana de alfombras en Tiflet, según un reportaje del diario El País.
Formación para transformar vidas
Las clases, impartidas en Lepe tras la jornada laboral, se centran en habilidades prácticas: gestión del tiempo, elaboración de presupuestos, planificación y comunicación. “Es maravilloso comprobar que una mujer rural y analfabeta puede ser emprendedora”, explica Fatiha Trichy, una de las formadoras, en declaraciones recogidas por el medio español.
En la última campaña, 24 temporeras presentaron 11 planes de negocio; de ellos, cinco han sido seleccionados para recibir acompañamiento en Marruecos, con proyectos que van desde panaderías hasta criaderos de gallinas, explotaciones ganaderas o talleres de alfombras y costura. La clave, según Cepaim, es que estos proyectos no solo generan ingresos, sino que convierten a las trabajadoras en referentes en sus comunidades.
Entre la vulnerabilidad y la oportunidad
El programa ofrece una cara luminosa frente a la sombra que todavía pesa sobre el sector del fruto rojo andaluz. Pese a los 1.300 millones de euros que genera en exportaciones, las temporeras marroquíes siguen siendo uno de los colectivos más vulnerables, expuestas al aislamiento en los asentamientos próximos a los invernaderos y a abusos laborales, como denuncian colectivos como Jornaleras en Lucha.
La Diputación de Huelva ha anunciado su intención de dar un paso más, apoyando con recursos económicos a las cooperativas creadas: comprar ganado, ampliar talleres o adquirir hornos industriales. La meta es que estas mujeres puedan dejar de depender de las campañas agrícolas en España y construir proyectos de vida sostenibles en Marruecos.









