20 junio 2026 / 01:41

La Casa del Periodismo

Ahmed Benremdane, veterano del Hispanismo Marroquí, a Mares30: elegí el idioma español a regañadientes y luego el destino me favoreció (I)

mares30 - diciembre 30, 2024

Entrevistado por Sara Bouchtarouif 

Una trayectoria larga y rica. Un catedrático comprometido. Profesor de muchos brillantes y destacados hispanistas en Marruecos y fuera del país.

Así es Ahmed Benremdane, investigador y ex catedrático de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas Dhar El Mahraz de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez. El profesor Benremdane atiende al diario Mares30 con motivo de la publicación del libro “Homenaje a los hispanistas jubilados de las universidades de Marruecos”. En esta primera parte de la entrevista no nos limitamos solo al libro, también abordamos la larga trayectoria de uno de los pilares del hispanismo.

Hay que subrayar que Benremdane ha enseñado a muchos de los jóvenes periodistas hispanistas marroquíes que están consolidando ahora las bases del periodismo marroquí en español tras décadas estériles.

Sin más preámbulos, les dejamos disfrutar con esta entrevista al profesor Ahmed Benremdane.


Pregunta (1): Vamos a empezar por el final. Acaba de salir a la luz el libro 
Homenaje a los hispanistas jubilados de las universidades de Marruecos. ¿Cómo surgió la idea y cuál es el objetivo principal de este libro?

 

Este proyecto, que comenzó como un sueño, fue impulsado por dos profesores universitarios hispanistas y jubilados: el Dr. Ahmed Sabir de la Universidad Ibn Zohr de Agadir y su servidor el Dr. Ahmed Benremdane, de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez.

 

La idea de dedicar un libro a los profesores universitarios jubilados surgió en la ciudad de Fez, durante un encuentro con mi colega y hermano, el doctor Ahmed Sabir, en el marco de la presentación de su traducción al árabe de una obra del antropólogo español Julio Caro Baroja sobre el Sáhara marroquí que tuvo lugar en la sede de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez. Aquel encuentro con mi colega y amigo, una amistad que remonta a los principios de los setenta, fue una excelente ocasión para compartir con él las ideas que rondaban mi mente y los esfuerzos que había realizado para hacer realidad el sueño de rendir homenaje a los profesores universitarios de los distintos departamentos de Estudios Hispánicos.

 

Me gustaría recordar, también, que éste no es el primer libro que editamos ya que tuvimos una primera experiencia de este tipo en 2009. Se trata de la edición de un libro en el que rendimos un homenaje al llorado gran hispanista y uno de los pioneros del hispanismo marroquí, Abdellah Djbilou.

 

Decidimos rendirnos este homenaje en vida porque los muy pocos homenajes a los hispanistas que se han hecho, me refiero a las publicaciones, eran póstumas y por iniciativas de colegas de los mismos. Era el caso del llorado Abdellah Djbilou y del fallecido Mohamed Khallaf. Son los únicos reconocimientos póstumos.

 

Con la publicación de Homenaje a los hispanistas jubilados de las universidades de Marruecos, que abarca un período largo que va desde finales de los cincuenta del siglo pasado (ya que el primer Departamento de Hispánicas se creó en 1959) hasta 2024, nos proponemos homenajearnos – un auto-homenaje, podemos decir- en vida y dar a conocer al grupo de pioneros del hispanismo marroquí, sobre todo para los jóvenes hispanistas que han tomado el relevo de representar y seguir trabajando para el desarrollo de los Estudios Hispánicos en Marruecos.

 

La participación en la elaboración del libro consistía en que a cada profesor jubilado que forma parte del grupo de los homenajeados le ha tocado redactar su propio currículum vitae en tercera persona y de elegir uno de sus artículos, el más representativo de su especialidad.

 

Pregunta (2): ¿Echa de menos las clases y los estudiantes? 

 

En realidad, te confieso un secreto, es que de vez en cuando, siento nostalgia por las clases y conferencias que solía dar en el aula, frente a grupos de estudiantes a quienes tuve el honor de enseñarles la lengua y la literatura españolas, además de otras materias como la Historia de Al-Ándalus y la Traducción, en particular. Fue una etapa larga que duró cuarenta años y no se puede olvidar ni borrar de mi memoria. Era una etapa en la que interactuaba con mis estudiantes y me esforzaba para que compartieran conmigo todo lo que les enseñaba. Eran encuentros directos, para los cuales me preparaba y esperaba con ansias el momento de verlos.

 

Como resultado de ese trabajo, me encontraba con un nivel en la mayoría de ellos, por no decir en todos, ya que en el año de Licenciatura veía a estudiantes que discutían conmigo sobre todo tipo de temas, con un lenguaje hermoso, en su mayoría respetando las normas gramaticales, lo que les otorgaba una gran confianza en sí mismos.

 

Con el paso de los años, sentía un orgullo incomparable cuando me encontraba con un ex estudiante que se había convertido en docente o en responsable en alguna administración o institución, ya sea dentro de Marruecos o en España. De hecho, algunos de ellos llegaron a ser compañeros míos dentro de la Facultad o en alguna de las áreas de lengua española en las diferentes universidades marroquíes. Y doy muchas gracias a Dios por esto.

 

Hay otro punto que debe ser recordado, es que el profesor investigador continúa investigando, escribiendo, traduciendo y participando en seminarios y encuentros culturales incluso después de lo que se llama, erróneamente, la jubilación. Él no se detiene ni se acomoda en seguir adelante con este aspecto, ya que es una parte fundamental de su misión como profesor investigador. Muchos colegas no perciben cambios en sus vidas ni en su trayectoria profesional, y algunos se dedican por completo a la publicación, aprovechando todo su tiempo para ello.

 

Pregunta (3): Usted es uno de los hispanistas más conocidos en Marruecos. Es ex profesor en el Departamento de Estudios Hispánicos de la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez. Háblenos de sus primeros contactos con la lengua española.

 

Antes de verme obligado a elegir el idioma español a regañadientes, después de haber comenzado a aprender inglés durante dos semanas, en la etapa de la secundaria, apareció en el último momento un profesor español, lo que obligó a la administración a buscar o forzar a algunos estudiantes a unirse al departamento de lengua española, y eso fue lo que ocurrió. Al principio, fue un shock, porque no se me había pasado por la cabeza aprender el idioma de Cervantes. Pero, con el paso de unas semanas, especialmente cuando empecé a esforzarme mucho para aprenderlo y hablarlo con mi compañero de clase, me sentía más cómodo y me convencí de que el destino me había favorecido, sobre todo por la manera de enseñar del profesor Millán, su humildad y su trato con nosotros.

 

En cuanto a lo que sabía del idioma, no era más que algo muy básico, por medio del dispensario que había en nuestro barrio, donde trabajaban algunos monjes franciscanos y los escuchaba hablar en español. Allí, en Mequinez, la ciudad en la que nací y crecí hasta el bachillerato, vivía un grupo de españoles, la mayoría de los cuales eran gitanos que residían en la ciudad y se dedicaban al comercio como vendedores ambulantes, además de trabajar en algunos oficios e industrias, como la mecánica, especialmente.

 

En cuanto al idioma en sí, lo que me atraía era la dulzura del idioma, su facilidad y algunas palabras de origen español que se habían integrado en nuestra lengua vernácula y que eran conocidas en nuestra habla cotidiana, aunque en menor cantidad, ya que la influencia del francés era mayor, debido a que Mequinez estaba en lo que se conocía como la zona francesa. También quiero señalar el hecho de la convivencia con los españoles y la comunicación, que contribuyó a entender al otro, ya que algunos de ellos decidieron vivir cerca de la ciudad vieja. Lo que lamento es que no existe ninguna investigación sobre el tema que revele la época en que existió una comunidad española en la capital ismaelita.

 

Confieso, también, que en esa época (a finales de los años sesenta) teníamos el privilegio de aprender el español por profesores nativos y unos cooperantes franceses, tanto en la secundaria como en nuestros estudios universitarios.

 

Pregunta (4): Cuéntenos sobre su trayectoria como profesor universitario.

 

Al principio, me gustaría señalar un punto importante: antes de convertirse en profesor universitario, uno debe comenzar como estudiante y pasar varios años en esa situación, adquiriendo los conocimientos y habilidades necesarias en la disciplina que ha elegido, lo que le permitirá convertirse en profesor en el futuro.

 

No te voy a ocultar que esta idea, es decir, la identidad de estudiante, me rondaba la mente e incluso no me abandonaba mientras era profesor investigador en el Departamento de Estudios Españoles de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Dhar El Mahraz, en la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdellah de Fez. Les decía a los estudiantes que todos dependemos de fuentes y referencias especializadas en la lengua y la literatura españolas, de las cuales extraemos lo que nos ayuda a mejorar nuestro nivel. Mi idea era motivar a los estudiantes a interesarse más en sus estudios y superar todos los obstáculos que pudieran encontrar en su camino en la carrera que habían elegido de manera voluntaria.

 

No cabe duda de que la etapa de formación es crucial en la elección de la futura profesión, en mi caso, la docencia universitaria. Tras obtener el bachillerato, tuve que dejar mi ciudad,  Mequinez, e ir a Rabat para continuar mis estudios universitarios. Después de obtener la licenciatura en Lengua y Literatura Españolas, ingresé a la Escuela Normal de Maestros, donde tuve la oportunidad de interactuar con profesores que desempeñaron un papel clave en mi formación en pedagogía de la enseñanza de lenguas y en las mejores metodologías para enseñar español, así como en cómo abordar los problemas que suelen ser un obstáculo para los profesores principiantes.

 

Luego, y de manera paralela a mi carrera como profesor de secundaria, continué mis estudios universitarios. Tres años después, obtuve el Diploma de Estudios Avanzados de la misma universidad, la Universidad Mohamed V de Rabat, con especialidad en Lingüística.

 

Después de dos años, llegué a una nueva etapa, que yo llamaba la «etapa de la conciencia». De hecho, decidí cambiar mi especialización de Lingüística a Literatura, ya que comencé a creer que debía abordar en mi tesis doctoral un tema que estuviera relacionado con mi país, Marruecos, lo que me llevó a estudiar para obtener el Diploma de Estudios Avanzados en Literatura Española en la Universidad de Montpellier. Posteriormente, cuatro años después, defendí mi tesis doctoral sobre el tema “La cultura marroquí a través de las novelas El Conde Don Julian y Makbara del escritor español Juan Goytisolo”.

 

Después de unos tres meses de la defensa de la tesis, me gustaría recordar mi primera participación en un seminario internacional en Almería sobre el escritor Juan Goytisolo, con la presencia del propio autor, que marcó el inicio de mis intervenciones en encuentros científicos dentro y fuera de Marruecos, especialmente en varias ciudades españolas, entre ellas Madrid.

 

Al mismo tiempo, y debido a las materias que impartía en la licenciatura en Estudios Hispánicos en la Facultad de Letras de Fez (a la que ingresé como profesor adjunto y luego como profesor asistente), comencé a especializarme y profundizar en la Historia de Al-Ándalus, la Traducción, así como en la Literatura Española, especialmente la novela española de los siglos XIX y XX, de autores como Benito Pérez Galdós, Mariano José de Larra, entre otros. Sin embargo, mis principales intereses siempre han girado en torno a la producción literaria de Juan Goytisolo, y su relación con Marruecos y el mundo árabe e islámico, defendiendo la imagen del Islam y los musulmanes y combatiendo los clichés y estereotipos sobre Marruecos, en particular.

 

Además de mis artículos e investigaciones sobre este escritor, actualmente estoy terminando un estudio que será un libro de unas 300 páginas aproximadamente sobre él y su relación con Marruecos, en el que he recopilado artículos que son el resultado de mis estudios de su obra y entrevistas con él.

 

En 2001, defendí una tesis de doctorado sobre otro tema que sigue siendo de mi interés como investigador: la novela colonial y lo escrito sobre Marruecos, especialmente en la novela, durante el período del Protectorado, entre 1912 y 1956.

 

Además, no puedo pasar por alto lo que he hecho en la supervisión de investigaciones y la participación en varios comités de defensa de tesis que se enmarcan en mi especialidad, tanto dentro de Marruecos como en el extranjero.

 

Y hay otro punto relacionado con la colaboración y coordinación con grupos de investigación y laboratorios, tanto dentro de la Facultad como en las universidades marroquíes que comparten nuestro interés. En este sentido, cabe recordar las numerosas actividades culturales y la colaboración científica con el Instituto Cervantes a través de seminarios, conferencias, entre otros.

 

También me complace mencionar mis humildes participaciones en conferencias y seminarios a los que he asistido y en los que he participado, algunos de los cuales tuve el honor de organizar, como por ejemplo, el seminario sobre el centenario de la generación de mil novecientos noventa y ocho (1898) y Marruecos (1998) y «Los desafíos de la traducción literaria» (2010), etc.

 

Y hay otro aspecto relacionado con las asociaciones – que suelo llamar Hispanismo asociativo- en las que tuve el honor de participar en su fundación y trabajar dentro de sus juntas directivas. Este es un tema que propongo dedicarle un diálogo en el futuro debido a su importancia y especificidad, y a los numerosos logros que se han alcanzado gracias a estas asociaciones.

 

Pregunta (5): Partiendo de su larga experiencia en el ámbito docente, ¿Cuál es el secreto para ser un buen profesor universitario?

 

En mi opinión, hay unas cualidades que son esenciales y necesarias para cualquier profesor que busque tener éxito en su profesión, ya sea profesor universitario o en cualquier otro ámbito educativo. El amor por la profesión y la dedicación a ella se reflejan directamente en la calidad de la enseñanza que se ofrece a los estudiantes, lo que contribuye a su desarrollo académico y personal. Por otro lado, la honestidad y el sacrificio en el trabajo son valores fundamentales que aseguran el éxito del proceso educativo, ya que demuestran compromiso y seriedad en el cumplimiento de las responsabilidades.

 

A lo largo de casi cuarenta años, como miembro del cuerpo docente del Departamento de Hispánicas de Fez, he aprendido que ganar el respeto y la confianza de los estudiantes es muy importante. Los estudiantes no sólo aprenden el contenido académico, sino que también se ven influenciados por la forma en que su profesor interactúa con ellos. Cuando un estudiante siente respeto y aprecio, esto aumenta su motivación y su deseo de sobresalir.

 

Además, el trato amable y el reconocimiento hacia los colegas dentro del Departamento o la Facultad, en general, fortalecen el ambiente académico y contribuye a crear un clima de cooperación que se refleja positivamente en el desarrollo general del proceso educativo.

 

En resumen, se puede decir que un profesor que posee estos valores y cualidades es capaz de ser un modelo a seguir y de contribuir a la formación de una generación con capacidad para enfrentar los desafíos y sobresalir en diversos campos.

 

También pude asegurarme de que involucrar a los estudiantes y darles la oportunidad de expresar sus opiniones y contribuir al debate beneficia mucho al estudiante, ya que refuerza su confianza en sí mismo y facilita considerablemente el proceso de aprendizaje.

Categorías : Entrevistas