19 junio 2026 / 21:05

La Casa del Periodismo

El protagonista de ‘SIRÂT’, Sergi López, profundiza en Mares30: la familia, el desierto y el milagro íntimo de una película nacida en Marruecos (II)

mares30 - marzo 21, 2026

Entrevistado por Toufiq Slimani

Tras el preestreno marroquí de SIRÂT en Casablanca y Rabat, Sergi López continúa desgranando para Mares30 las capas más íntimas de una película que el público ya percibe como profundamente marroquí. Si en la primera parte de la entrevista (publicada ayer) el actor catalán abordaba el sentido espiritual del filme y la conexión mística entre Olivier Laxe y Marruecos, esta segunda parte se adentra en los fundamentos humanos de la obra: la familia, el dolor compartido, el paisaje que transforma y la emoción de presentar en Marruecos una historia que nació en su desierto.

El eco internacional de SIRÂT sigue creciendo —desde Cannes hasta los Globos de Oro y los Óscar—, pero López insiste en que el verdadero milagro no está solo en los premios, sino en lo que ocurre dentro de la sala: silencios profundos, espectadores conmovidos y una energía que él mismo califica de “alquimia”. En este tramo de la conversación con Mares30, el actor reflexiona también sobre la presencia marroquí en la película, la experiencia de rodar en el Sáhara marroquí, las familias que se encuentran por el camino y la insólita tormenta que marcó el final del rodaje.

 

Consciente de la acogida especial que el filme ha recibido en el Reino, López subraya que SIRÂT no se vive aquí como una película extranjera, sino como una obra propia. Y es desde esa emoción compartida que avanza esta segunda parte de la entrevista


Pregunta: Además de la invitación a la muerte, la película quiere transmitir un mensaje humano y familiar. Hoy se dice que los lazos familiares están debilitados, pero en la película vemos a un padre acompañado por su hijo menor en busca de una hija, dispuestos a sufrir y a adentrarse en una aventura muy difícil en el Sáhara. Eso demuestra que la familia todavía está unida, más o menos.

 

Respuesta: Sí, claro. Los lazos de sangre están ahí y son evidentes. El primer motor de mi personaje, Luis, es encontrar a su hija, a la que no ve desde hace cinco años. Ese es el impulso y la fuerza que lo mueve. Después está la vida, este camino que hace que, a veces, las familias no sean solo las de sangre, sino las que te encuentras por el camino y que te ayudan a compartir el dolor. Esa familia improbable se construye entre estos raperos y este hombre perdido en el desierto.

 

P: Hablemos de los premios. La película ha sido galardonada en Cannes, ayer recibió la noticia de su clasificación para los Globos de Oro y, además, es la candidata española a los Óscar.

 

R: Sí. Representa a España desde hace un mes. Ahora debe ser seleccionada entre las cinco finalistas que competirán en los Óscar. También se ha anunciado que tiene nominaciones a los Globos de Oro. Y está nominada a los premios europeos en varias categorías: mejor película, mejor guion, mejor actor, mejor música, mejor producción… muchas. Es una película de la que no dejamos de recibir buenas noticias. En las salas pasa algo especial y eso lo nota el público, la prensa y la industria. Ya veremos qué ocurre con los premios. Si llegan, bien; y si no, tampoco nos desanimaremos, porque lo que está viviendo esta película ya es un milagro.

 

P: ¿Esperaban este éxito?

 

R: Siempre deseas que una película vaya bien, pero no te imaginas que tanto. Yo no suelo proyectar mis expectativas pensando en premios, pero esta película nos ha desbordado. En las salas ocurre algo muy fuerte: después de las preestrenas, cuando hablamos con el público, encontramos silencios profundos, gente llorando al salir… Sabíamos que podía emocionar, pero no esperábamos una reacción tan contundente.

 

P: Oficialmente es una película franco-española, pero la presencia de Marruecos es evidente. La “cancha” es Marruecos, parte del equipo es marroquí… ¿y el “director deportivo” y el “capitán” son españoles?

 

R: Sí. Y, de alguna manera, la filosofía de la película también tiene algo de Marruecos. La forma de “jugar” de esta historia tiene un espíritu marroquí. Aunque el director sea gallego-francés, él también se siente medio marroquí. Vivió muchos años aquí, habla con muchísimo amor de Marruecos y de su gente, y se siente muy en casa.

 

P: Pasemos a su experiencia personal. Usted llegó a Errachidia, donde empezó la aventura. ¿Cómo fue el contacto con la gente local, con el Marruecos cotidiano? ¿Cómo describiría el paisaje?

 

R: Es un paisaje a escala humana, de planta baja, de mirarse a los ojos. La gente es sencilla, humilde y muy acogedora. Cuando llegas a un país que no conoces, siempre hay incertidumbre, pero nos sentimos muy bien recibidos. Más de la mitad del equipo era marroquí. Vivimos en el Sáhara cuatro semanas, caminamos por pueblos y la gente nos trató de maravilla. Es un pueblo muy hospitalario.

 

P: ¿Alguna anécdota del rodaje?

 

R: Sí. Un día tuvimos, en pocas horas, una tormenta de arena y otra de lluvia. Al final de la película, antes de subir la montaña, hubo una tormenta de arena en la que no veíamos a cinco metros. Y, una hora después: ¡pum!, gotas, lluvia fuerte durante media hora, corriendo como un río. Era para preguntarse: ¿qué está pasando?, ¿qué milagro es este?

 

P: ¿Qué significa para ustedes el preestreno en Casablanca y el de ayer en Rabat?

 

R: Significa volver un poco a casa. Ofrecer la película a los marroquíes, a la gente que ha participado en ella y a quienes viven aquí. La película tenía que pasar por Marruecos: nació aquí. En Rabat ayer y en Casablanca hoy sentimos una emoción especial, porque la gente no la vive como una película extranjera, aunque esté producida por España y Francia. La viven como una película marroquí, y eso es muy bonito.

 

P: ¿Las películas pueden ayudar a acercarnos?

 

R: Sí. Para eso sirve el cine: para tender puentes. Como Sirat, que es un puente entre España y Marruecos. Ves una película hecha en Australia sobre su pueblo y, aun así, algo te habla de ti. Este filme es un puente muy potente entre los dos países.

 

P: Última pregunta. Para quienes estrenan por primera vez en Marruecos, ¿cómo ha sido su reacción y la suya?

 

R: En mi caso, es la primera vez que estreno en Marruecos. Solo había estado en Marrakech, cuatro o cinco veces, por el Festival de Cine y también de vacaciones. Pero estrenar una película aquí es nuevo para mí. Y la experiencia está siendo fantástica. Con Sirat es especialmente emotivo: ya desde el póster, que es un desierto marroquí, sientes algo especial. Ves que la gente recibe la película con una emoción particular.

 

Vale, Sergi, es un placer entrevistarle en el diario marroquí Mares30.

 

Igualmente, para mí es un placer y un honor estar aquí. Espero poder repetir y venir más veces.

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